Una sana relación entre órdenes de gobierno es lo más deseable en estos momentos.
El nuevo edil reconoció la labor del presidente de la República, Enrique Peña Nieto; del gobernador, Rogelio Ortega Martínez, y al sucesor de éste, Héctor Astudillo Flores, lo que hizo evidente su propósito de llevar buena relación con los dos niveles de gobierno y bien podría redundar en beneficio de Acapulco.
Bien lo expresó Evodio Velázquez Aguirre al tomar posesión como presidente municipal de Acapulco: El desorden nace donde comienza la complacencia , aludiendo quizás al hecho de que el caos se ha convertido en los trienios recientes en la constante de Acapulco, toda vez que los alcaldes no han tenido voluntad ni siquiera para controlar el tránsito vehicular, mucho menos para ordenar el crecimiento urbano.
Ya no es viable la convicción de muchos de que, por ser una autoridad surgida de un partido de izquierda, en este caso del Partido de la Revolución Democrática, forzosamente debe oponerse a los gobiernos estatal y federal, emanados de un partido distinto, pues ello sólo perjudicaría al municipio, ya demasiado maltrecho por la inseguridad, la violencia y el alejamiento del turismo.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/02/opinion/035o1est
