Quedó demostrado que en esta ocasión el medio escogido, la cadena de habla en español Univisión, no fue la más adecuada.
A Sanders, el porqué de su renuencia para apoyar una reforma migratoria que en su momento consideró inconsistente, etc.
Fue patente que se intentó equiparar el debate con las peleas campales entre los candidatos republicanos.
A Clinton, en torno a su supuesta responsabilidad de lo sucedido en Benghasi, la fallida investigación del uso indebido de correos personales, etc.
Quienes presenciaron el debate se quedaron con la idea equivocada de que lo que prevalece entre Clinton y Sanders es el agravio y la diatriba personal, como sucede entre los aspirantes republicanos.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/14/opinion/018o1pol
