Tras unos años de penuria, el mercado inmobiliario en Miami está cogiendo velocidad de crucero.
Las grúas forman parte del paisaje del centro, atormentado también por los ruidos y los atascos que causan las obras.
La rapidez con la que se construye y se vende son elementos adicionales que ejemplifican el calentamiento del sector.
Este boom inmobiliario es especialmente visible en el centro de la ciudad y en la zona financiera, donde se están edificando enormes rascacielos en espacios insospechados.
En el imaginario colectivo, Miami engarza la seguridad jurídica de la primera potencia mundial con un espacio ideal para el recreo y el descanso en el que nadie parece sentirse extranjero.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/02/opinion/1443799152_582444.html
