Entre las mexicanas estaban Mónica, Magali Lara, Irma Palacios, Teresa Serrano y Carla Rippey, todas todavía jóvenes o relativamente jóvenes.
Compaginaba en tiempo con una itinerante de dibujo de artistas estadunidenses contemporáneas (incluyendo, por ejemplo, a Georgia O’Keefe y a Maria Elena Vieira da Silva.
Los materiales de Víctor y Mónica, que pertenecían al archivo de Pinto mi raya, se exhibieron en un amplio zoclo pintado con hoja de oro y las mamparas ostentaban grandes letreros, como si se tratara de propaganda política; una pieza de museografía fue trasladada ahora aquí y clausurada, de modo que al reciclarse se convirtió en obra de arte .
Creo percibir que hay piezas de Mónica ahora exhibidas que entonces se estrenaron , pues aquella exposición fue ex profeso, es decir, las participantes, todas invitadas, trabajaron para la misma y hubo selección estricta que en algunos casos produjo alguna incomodidad, pero puede afirmarse que la muestra atrajo bastante público y el contingente mexicano ofreció buen nivel, sobre todo, altamente profesional.
No pretendería hacer memoria de mis interlocuciones en ese sentido con Mónica Mayer y Maris Bustamante, pero sí me nace rememorar una, que reciclada o recreada, se encuentra hacia el final de la exposición: Justicia y democracia fue una instalación de archivo, con mensaje social, que formó parte de la muestra exclusivamente de instalaciones Fuego, masa y poder que organizamos en el MAM en honor de Elias Canetti, en 1994.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/22/opinion/a06a1cul
