En 1985 Jesús Villaseca trabajaba en el Novedades de fotógrafo de sociales.
Ese 19 de septiembre y durante un mes más, Jesús Villaseca, joven fotoperiodista, retrató como muy pocos lo hicieron, la catástrofe de una ciudad conmocionada, el dolor y la tragedia de las víctimas, la generosidad y solidaridad ciudadana, el pasmo y la incapacidad de las autoridades gubernamentales.
Él quedó deslumbrado con los focos rojos, y el misterio de ver cómo en un pedazo de papel blanco aparecían las imágenes de personas.
Los sismos de 1985 son una de ellas.
Villaseca se agarró al volante para no perder el control del vehículo y siguió adelante hasta doblar en la calle de Balderas.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/15/opinion/016a1pol
