UABJO: DE LA INVESTIDURA AL ESTADO DE SITIO
I. La Investidura: El Retorno a la Ley
Con un discurso que colocó la autonomía universitaria como principio irrenunciable, Farid Acevedo López rindió protesta ante el Consejo Universitario como rector para el periodo 2026-2030. La jornada puso fin a nueve años de interinatos y designaciones directas, devolviendo a la institución a la vía de su Ley Orgánica.
Acevedo López, quien llegó a la contienda desde la Secretaría de Finanzas del gobierno estatal, defendió su legitimidad frente a las impugnaciones: «La autonomía es un principio que defenderemos todos los días, con firmeza y sin titubeos», declaró. Su oferta fue la de una «unidad y transformación» para reconciliar a una universidad fragmentada.
II. El Asedio: Porros y Puertas Cerradas
La «Pax Faridiana» duró apenas unas horas. El excandidato Enrique Martínez Martínez («Kike») se presentó en Ciudad Universitaria acompañado de grupos de choque (porros) en un intento de tomar el campus. La maniobra fue contenida por simpatizantes del rector electo, quienes se anticiparon y cerraron los accesos con candados.
Desde las puertas de la Rectoría, Martínez revirtió la narrativa, acusando a «porros armados ajenos a la universidad» de haberle impedido el paso. Sin presentar pruebas documentales, denunció un fraude electoral y anunció que su movimiento recurrirá a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y a la «vía política» de la manifestación.
El punto de quiebre es la Facultad de Derecho. Enrique Martínez sostiene que el padrón de estudiantes fue «inflado» de 2,200 a 3,600 votos en los momentos finales del conteo para favorecer a Acevedo. Esta acusación es el motor jurídico con el que pretende anular una elección donde la participación alcanzó un insólito 80%.
III. La Amenaza: «Ciudades de la Resistencia»
La escalada subió de tono cuando Martínez Martínez amenazó con paralizar indefinidamente las actividades de la UABJO. «Desde este día todas las escuelas y facultades se convierten en la ciudad de la resistencia… resistiremos el tiempo que sea necesario: un mes, seis meses o un año hasta lograr la anulación», advirtió.
Esta amenaza de parálisis deja en la incertidumbre a 27 mil estudiantes mientras la institución enfrenta una crisis de gobernabilidad provocada por la negativa de aceptar el veredicto de las urnas.
IV. La Respuesta: Institucionalidad o Caos
Frente al amago de toma, Farid Acevedo emitió un posicionamiento firme bajo el sello de «Unidad & Transformación». Exigió que cualquier inconformidad se encauce exclusivamente por las vías institucionales y descartó la confrontación. «Invito a transitar por el diálogo constructivo y la búsqueda de soluciones que beneficien a nuestra comunidad», sostuvo.
EL CHANTAJE COMO MÉTODO
Lo que estamos viendo en la UABJO no es una lucha por la democracia, sino una guerra de trincheras por el presupuesto. Enrique Martínez está usando el manual clásico del «porrismo»: si no gano en la urna, tomo el edificio; si no tengo los votos, tomo a los estudiantes como rehenes. Su amenaza de cerrar la universidad por un año es un acto de sabotaje institucional diseñado para forzar al Estado a sentarse a negociar una «cuota» de poder. Por otro lado, la victoria de Farid Acevedo, aunque respaldada por números masivos, nace bajo la sombra de su origen en el gabinete estatal. El nuevo rector apela a la «institucionalidad» porque sabe que tiene el control de la ley y el apoyo del Palacio de Gobierno. La UABJO ha pasado de una parálisis por falta de rector a una parálisis por exceso de política. El «fraude» en Derecho es la excusa perfecta para un conflicto que, en el fondo, busca decidir quién se queda con las llaves del «fogón» universitario.
AMI: Descodificando el Secuestro de la Institución
Aprende a identificar cuándo una protesta deja de ser legítima para convertirse en un **mecanismo de presión política**. La frase «paralizaremos la universidad el tiempo que sea necesario» es la señal de alarma: cuando el derecho a la educación de 27 mil personas se subordina a una impugnación electoral, estamos ante un secuestro institucional. Como ciudadano, observa que ambos bandos utilizan el término «porros» para descalificar al otro; esta es una táctica de espejo que busca confundir a la opinión pública sobre quién inició la violencia.
