Desde el momento de su anuncio, la reforma educativa tuvo un inocultable aroma empresarial.
Como para no dejar duda de la injerencia que los hombres de negocios tienen en la definición de la agenda educativa, el secretario Nuño reconoció que el sector empresarial ha sido fundamental para continuar con la aplicación de la reforma.
Esto significa dar un paso más en la privatización de la enseñanza a través de las escuelas chárter.
Más que responder a consideraciones pedagógicas, los cambios al artículo tercero constitucional introdujeron a la Carta Magna la agenda y los intereses del sector patronal.
Ensoberbecidos, sin rubor alguno, el pasado 8 de octubre, los representantes de los amos de las finanzas ventilaron públicamente su beneplácito con lo que consideran su triunfo.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/13/opinion/017a2pol
