Difícil sería para una banda clásica y pionera (entre otros artistas) del synth-pop inglés sonar fresca tras 35 años de existencia.
Pero para New Order, cuyos integrantes inventaron un estilo inconfundible, el cual pueden emular sin sonar a plagio, aunque sin dejar de explorar nuevos caminos, esto no es un problema.
Mientras en trabajos previos el beat digital había menguado para dar paso a melodías melancólicas de guitarra acústica, en 2015 la banda planea alto y ejecuta un exquisito disco directamente bailable de inicio a fin.
Tras 10 años de no editar disco nuevo (tomando en cuenta además que Get Ready de 2001 y Waiting for the sirens’ call de 2005 fueron poco decorosos), este combo de Manchester publica su noveno álbum, Music complete, producción que no es simplemente correcta, sino sobresaliente.
Por otro lado, regresa a los teclados la esposa de Morris, Gillian Gilbert, quien estuvo en la banda desde su formación hasta 2001 (regresó en 2011, fecha desde la cual el grupo no ha dejado de hacer giras), lista para darle ese toque fundamental, capaz de generar atmósferas cósmicas.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/09/opinion/a11o1esp
