En esa circunstancia, el pasado 29 de septiembre MSF informó con precisión a ambos bandos las coordenadas de localización del hospital.
Cuatro días después, sin embargo, la aviación de Estados Unidos atacó el nosocomio, a pesar de que en él sólo había pacientes y personal médico.
Murieron, así, 22 personas –12 médicos y paramédicos de MSF y 10 pacientes, entre ellos tres niños– y otras 37 sufrieron heridas de diversa consideración.
De esta forma, Kunduz, capital de la provincia del mismo nombre y con una población de 300 mil habitantes, se queda sin un solo centro de salud relevante.
Desde la caída de los primeros proyectiles, MSF se puso en contacto con funcionarios gubernamentales de Washington y de Kabul para pedir que detuvieran el ataque, sin resultado alguno: en los siguientes tres cuartos de hora los aviones de guerra efectuaron otras cuatro pasadas y dejaron caer más proyectiles sobre el hospital.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/05/opinion/002a1edi
