Pedro MATÍAS

CIUDAD DE MÉXICO (pagina3.mx).- “Hoy el M.I.E.D.O. (Medios, Impunidad, Estado, Democracia, Opacidad) está instalado en todas las redacciones de prensa del país”, afirmó el director de ARTICLE 19 Oficina para México y Centroamérica, Darío Ramírez, al sostener que el 2015 ha sido el año más violento para el periodismo en México al registrar en promedio una agresión cada 22 horas.

En total, dijo, se documentaron 397 agresiones, incluyendo 7 asesinatos de periodistas, lo que significa un crecimiento de 21.8% respecto a 2014, año en el que se contabilizaron 326 casos.
En la presentación del Informe anual de Articulo 19, resaltó que durante los tres primeros años del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto (del 1 de diciembre de 2012 al 31 de diciembre de 2015) documentaron que la suma de ataques contra la prensa ascendió a 1,073 y representa el 58.5%, del comparativo de los últimos siete años, periodo en el cual se registraron 1,832.
Explicó que “M.I.E.D.O. es una radiografía que muestra por qué el periodismo y la defensa de los derechos humanos en México está en riesgo. Y en este informe se describe el valiente ejercicio colectivo de los reporteros para vencer el miedo y seguir haciendo  periodismo. 
Ramírez resaltó que “el miedo es el hilo conductor del informe de ARTICLE 19 en 2015. Un miedo que abreva de los ataques a los medios de comunicación y periodistas, de la impunidad, de un Estado que no responde, de una democracia débil donde la libertad de expresión está amenazada y de la opacidad del desempeño de los organismos gubernamentales encargados de garantizar los derechos humanos y la seguridad de defensores y periodistas”.
M.I.E.D.O. da cuenta de la documentación histórica de ARTICLE 19 que permite identificar que el 46.9% de las agresiones, en los últimos siete años, provienen de algún servidor público. 
Hizo hincapié que la violencia contra la prensa no es ajena a un contexto nacional que se destaca por casos de violaciones graves, como son las desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, uso de tortura y abuso de autoridad. 
Aunado a la impunidad, alimentada por la participación, omisión e inacción del Estado, que sufraga la repetición de estos hechos.
Entonces, abundó, el periodismo se ha convertido en una actividad de alto riesgo, principalmente en 2015 donde las entidades que más agresiones registraron a nivel nacional fueron Ciudad de México y Veracruz, con 67 cada una, Guerrero con 56, así como Puebla y Oaxaca con 38. 
Del total de agresiones en 2015, 244 se dirigieron contra hombres, 84 contra mujeres y 69 contra medios de comunicación. Entre 2014 y 2015 los ataques a medios de comunicación aumentaron en 80%.  
Y en los años recientes ha sido evidente el aumento de agresiones contra medios en el ámbito digital, ya que de 2009 a 2015 se registraron 59 ataques cibernéticos; sin embargo, 30, ocurrieron el año pasado. 
Por otro lado, 2015 es el año con mayor número de agresiones contra mujeres comunicadoras; toda vez que ARTICLE 19  documentó  84  agresiones. Esto pone en  evidencia que la violencia contra la prensa incluye características que de manera muy  particular tienen efectos diferentes en la vida personal, psicosocial y profesional de las  mujeres periodistas, que inhiben el libre ejercicio de sus actividades.
A pesar de las deplorables condiciones para el ejercicio de la libertad de expresión en  México, la respuesta de las autoridades no se ha reflejado en un efecto positivo. 
Ya que la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y el Mecanismo para la protección de personas defensoras de derechos humanos y periodistas son instancias ineficaces, que por inacción, omisión, y falta de voluntad abonan a la impunidad y la consecuente repetición de violaciones a derechos humanos.
Insistió en que “hoy en  México el miedo está instalado, en mayor o menor medida, en todas las redacciones de prensa.
Y es imposible hacer periodismo responsable, diligente y de interés público con miedo. La impunidad, su aliada férrea, nos recuerda que en México el miedo está fundado en la  realidad que vive la prensa en el país y que busca aterrorizar a cualquiera  que pretenda  ejercer la libertad de  expresión”, finalizó Darío Ramírez.

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