Francisco García López. Foto: oldnoticias.com

María de los ÁNGELES NIVÓN

Desde un café en el centro de Salina Cruz, el flamante secretario de Vialidad y Transporte y a su vez responsable de contingencias en el Istmo de Tehuantepec, Francisco García López “Paco Pizza”, intentaba dirigir la ayuda a los damnificados en el Puerto, sin saber ni conocer cómo se actúa en momentos de crisis.

Aunque ahora con “Calvin” no todos los funcionarios se quedaron estáticos como con “Beatriz”, las fallas fueron en Salina Cruz, donde la contingencia les ganó porque el señor Pizza se sentó en su trono y de ahí pretendió controlar la emergencia.

Y justo ahora en que servidores públicos del gabinete de seguridad están más que sentenciados, sobre todo el de Protección Civil, Amado Bohórquez, y el mismo Paco Pizza, o trabajan o trabajan, caso contrario se van del cargo, así de sencillo se las cantó el gobernador Alejandro Murat Hinojosa.

La que sí decidió caminar pero porque tiene aspiraciones a la diputación federal o bien al Senado de la República, fue la titular de Asuntos Indígenas, Sofía Castro Ríos, quien acompañó al edil Rodolfo León Aragón a checar cada una de las colonias y agencias afectadas.

De verdad, hay funcionarios y funcionarias que no están en la misma sintonía con la que trabaja su jefe, el Gobernador, con esa falta de tacto y de compromiso con Oaxaca, deberían presentar su renuncia, porque dirigir una contingencia desde la mesa de un café, me parece absurdo, pero así lo hizo Paco Pizza.

Tanto Salina Cruz como Tehuantepec, reportan sus autoridades municipales que fueron rebasados por la inmensa necesidad que tienen los damnificados, la ayuda prometida por el gobernador Alejandro Murat Hinojosa no llegó, lo poco que le han dado a la gente es de lo que la Cruz Roja les aportó, pero del Gobierno del Estado no han recibido nada.

Y con “Calvin” ya son dos fenómenos naturales los que les pegan y a la misma zona, puesto que la Tormenta “Beatriz” también les dejó inundaciones.

Lamentablemente con los fenómenos naturales la gente más humilde es la que no se escapa de daños y el municipio que en esta ocasión sufrió severas inundaciones fue Salina Cruz y Tehuantepec.

En el Puerto, la refinería Antonio Dovalí se inundó, debido al desfogue de la presa “Benito Juárez” que estaba al 90% de su capacidad y las aguas de la laguna de Boca del Río.

También se registraron 60 colonias con afectaciones y la agencia Boca del Río se quedó incomunicada, el río se salió de su cauce y fue imposible el tránsito de vehículos, en tanto que en el Barrio Espinal, se vino bajo una barda y aquí elementos de la Secretaría de Marina hicieron las labores para el rescate de las personas.

Por fortuna hasta el momento no hay víctimas que lamentar, sin embargo, lo lamentable de “Calvin” es que al inundarse la Refinería Antonio Dovalí, la preocupación es para el sector pesquero, porque las aguas aceitosas y un porcentaje de hidrocarburos terminan depositados en el mar con resultados funestos para la flora y fauna marina, provocado por los altos niveles de contaminación.

Aunque se entiende que la situación obedece a una contingencia ambiental, no deja de preocuparles extremadamente a los pescadores, puesto que están en periodo de veda y reproducción de camarón.

Y sin duda los niveles de contaminación repercutirán en el ciclo biológico de las especies marinas y en especial la del crustáceo, afectando la producción con consecuencias negativas para la economía de los pescadores.

También la corriente del canal se llevó una barda en el Polígono 14, donde estaba prevista una inversión de $80,000,000.00 (Ochenta millones de pesos) para un proyecto de viviendas que hizo Fidelo, ello en la agencia municipal de San Antonio Monterrey y Boca del Río, pero todo quedó en ruinas.

Mientras que en Tehuantepec, en la agencia municipal Playa Cangrejo en Morro Mazatán, registraron daños con el desprendimiento de bardas, caída de postes de luz y palapas, que son el medio de subsistencia de 6 familias que resultaron damnificadas con sus negocios, así como la colonia Los Tamarindos, El Cairo y el Infonavit Sandunga, donde tuvieron que hacer limpieza de la basura para que las casas no se inundaran.

Al igual que en la agencia municipal La Noria, varias viviendas sufrieron inundaciones y tuvieron que evacuarlas con personal de Protección Civil Municipal, mientras que la agencia San Isidro Pishishi se quedó incomunicada.

Mientras en la carretera costera 200 entre Puerto Escondido y Pinotepa Nacional, cerca de Corralero, se registraron hundimientos en varias partes de la vía de comunicación, al igual que la federal 190 a la altura de Tlacolula de Matamoros, las lluvias desprendieron una parte de la protección de la vía de comunicación.

Los recursos del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) tampoco han llegado a Oaxaca y es ahora cuando más lo necesita la gente afectada, porque muchos se quedaron sin nada, sus viviendas están severamente afectadas.

Ojalá el gobernador Alejandro Murat Hinojosa exija a la Secretaría de Gobernación dar respuesta inmediata a Oaxaca. ¡Urge la ayuda!

¡Ah! …y que pida las renuncias de los colaboradores que de plano no le funcionan.

ORGANIZACIONES SOCIALES CON TECHO FINANCIERO DE 1, 200 MDP, POR ENCIMA DE MUNICIPIOS

Es inadmisible que por encima de las autoridades municipales que deberían ser las principales beneficiarias con recursos para proyectos y obras sociales, estén las más de mil organizaciones sociales que han hecho de la lucha social un verdadero “negocio”.

En Oaxaca, al año las organizaciones tienen un techo financiero de hasta $1, 200,000,000.00 (Mil doscientos millones de pesos), muy por arriba de lo que en mezcla de recursos el Gobierno del Estado le ha otorgado a los 570 municipios que cuentan con un monto anual de $800,000,000.00 (Ochocientos millones de pesos).

Las agrupaciones sociales tienen $400,000,000.00 (Cuatrocientos millones de pesos), más que los municipios.

Y hay de aquél que se atreva a retrasar los dineros de las agrupaciones política-sociales porque ponen a Oaxaca de cabeza como ha ocurrido en las últimas semanas.

Las organizaciones súper poderosas que cuentan con el suficiente capital político-social para meter en jaque al Gobierno del Estado y que gozan de total impunidad son: Sección 22 de la CNTE, Antorcha Campesina, Movimiento Unificador de Lucha Triqui (MULT), Frente Amplio de Lucha Popular (FALP).

Y de ahí vienen algunas más pequeñas, pero peligrosamente virulentas como Sindicato Libertad, CTM, FP 14 de Junio, la misma Comuna y UCIZONI que recientemente ha bloqueado carreteras, todas ellas, sin excepción de ninguna, en reclamo de mayores recursos y cumplimiento a su pliego de demandas de obras.

También está la Unión Campesina Oaxaqueña (UCO), Unión Campesina Democrática (UCD), entre tantas otras, que a pesar de recibir recursos públicos para obras sociales a nadie le rinden cuentas y eso no es un tema privativo del actual gobierno, viene de varios sexenios atrás, aunque en la actual administración los siguen solapando.

Llegar al extremo de estar por encima del techo financiero de los municipios, es una verdadera tragedia, un abuso.

¿Desde cuándo las organizaciones sociales tienen más autoridad y autonomía que las autoridades municipales?

En los sexenios de José Murat Casab y Ulises Ruiz Ortiz, al menos las autoridades municipales tenían su lugar y el techo financiero siempre fue mayor para los municipios, en estricto respeto al mandato que representan, aunque ello no quiere decir que no solaparan a las organizaciones sociales, también lo hicieron, pero le dieron su lugar a los presidentes o presidentas municipales.

A la llegada de Gabino Cué Monteagudo fue cuando cambiaron las cosas, habría que recordar que muchas de esas agrupaciones sociales respaldaron la candidatura del ex gobernador emanado de una coalición de partidos.

Y en todo el sexenio gabinista fue así, las organizaciones sociales siempre por encima del interés de la ciudadanía y de los mismos municipios.

Los líderes sociales son quienes ordenan, fiscalizan, deciden y presionan al gobierno en turno para que accedan a sus pretensiones, la medida de bloqueos y ahorcamiento a la capital oaxaqueña siempre les ha resultado satisfactoria.

Hoy con la nueva administración que encabeza Alejandro Murat Hinojosa las cosas siguen igual, supuestamente porque el techo financiero ya estaba decidido y para las agrupaciones sociales les destinaron $1,200,000,000.00 anuales, los cuales son ocupados en proyectos productivos, en obra social, etc.

Pero insistimos, nadie revisa si esos dineros verdaderamente son aplicados, se van a fondo perdido; y aunque algunos diputados de la LXIII Legislatura del Estado hace unos meses pidieron en tribuna al Gobierno del Estado un informe detallado sobre cuántos recursos recibe cada organización, lo cierto, es que hasta el momento no hay respuesta.

Hoy es más redituable ser líder de una organización política-social que presidente o presidenta municipal, porque a estos últimos la Ley sí les finca responsabilidades en caso de no comprobar en qué invierten los dineros, pero a los “luchadores sociales” nadie les dice nada, han sido intocables.

Y todo parece indicar que en la actual administración gubernamental las cosas seguirán igual.

¡Pobre Oaxaca!

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