Pedro MATÍAS

OAXACA, Oax. (pagina3.mx).- Organizaciones civiles llevarán el caso de la “ejecución extrajudicial” del indígena mixteco Efraín Cruz López ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y solicitarán que emita medidas cautelares para el sobreviviente, la familia de la víctima y las autoridades de la comunidad de Morelos.

Así lo dio a conocer el presidente del Centro de Derechos Humanos y Asesoría a Pueblos Indígenas (Cedhapi), Maurilio Santiago Reyes, quien agregó que por lo menos 10 personas se encuentran bajo amenaza del presidente municipal priista de Santa Cruz Itundujia, Eric Alejandro Cruz Juárez y de los comandantes de la Policía Estatal y municipal.

En lugar de aclarar el crimen, las autoridades municipales se han dedicado a justificar su crimen al solicitar la presencia del Ejército Mexicano para iniciar una “campaña de desarme en la comunidad de Morelos”.

El defensor de derechos humanos manifestó que el próximo miércoles enviarán el documento a la CIDH donde denunciaran al Estado Mexicano porque en los municipios se han conformado grupos armados y han incurrido en ejecuciones extrajudiciales como las que se cometen en el estado de Guerrero.

Y es que, agregó, la región Mixteca está controlado por los grupos de poder vinculados al Partido Revolucionario Institucional (PRI) como ocurrió en Santa Cruz Itundujia.

Por su parte, el agente de Policía de Morelos, Mario García Cruz, aclaró que su comunidad solo exige justicia; sin embargo, como burla, los presuntos asesinos del joven mixteco siguen trabajando como si nada hubiera pasado.

Por lo tanto, insistieron en que se ordene el arraigo de los comandantes de la policía municipal de Santa Cruz Itundujia y de la Policía Estatal, así como de sus subalternos que participaron en la ejecución “extrajudicial” de Efraín Cruz López.

El presidente de(Cdhapi), Maurilio Santiago Reyes y la representante de Barca, Minerva  Martínez Lázaro, demandaron a las autoridades gubernamentales se realice una investigación de los hechos con imparcialidad en el legajo de investigación 888/2015 y se castigue a los policías que ejecutaron al indígena mixteco Efraín Cruz López.

De igual forma, se ordene el arraigo del comandante  de la Policía Municipal de Santa Cruz Itundujia, Aquileo Cruz García y de 5 de sus subalternos, así como del comandante de la Policía Estatal, Máximo López Avendaño y cuatro de sus elementos que son señalados en esta “ejecución extrajudicial”.

También piden se garantice el respeto de los derechos humanos consagrados en la Constitución Federal y la Convención Americana  de Derechos Humanos  por parte de  las autoridades municipales de Santa Cruz Itundujia.

El pasado 21 de marzo, Efraín asistió a un baile popular que se realizó en la colonia La Primavera donde estuvo tomando cervezas. Ya de madrugada salió del lugar para abordar su automóvil Tsuru color guinda con placas de circulación TKU-3649 y regresar a su casa acompañado de un joven.

A la salida del baile sacó su pistola calibre 22 y realizó tres disparos al aire. Fue entonces que se inició una peliculezca persecución. En una patrulla del ayuntamiento, el síndico suplente de Santa Cruz Itundujia, Eleucadio Romero, junto con los comandantes de la policía estatal, Máximo López Avendaño y de la municipal, Aquileo Cruz García, acompañados por cuatro elementos de la policía estatal y cinco policías municipales fueron a su cacería.

La persecución cubrió una ruta de 11 kilómetros. Y a las 03:20 horas aproximadamente, la policía que viajaba en la patrulla 0049 les dio alcance precisamente frente a la escuela primaria “Jacobo Herrera Salazar”, en el centro de la comunidad de Morelos. Ahí la patrulla le cerró el paso al automóvil particular y los uniformados abrieron fuego contra los perseguidos.

En testigo reveló que durante el tiroteo, Efraín bajó de su vehículo e intento correr hacia los cafetales de la parcela escolar, a donde fue seguido por los elementos policiacos, quienes en esa zona le dispararon hasta causarle la muerte.

El sobreviviente logró huir gracias a que los policías, en cuanto vieron escapar a Efraín se lanzaron sobre él, sin ocuparse más del auto, mientras algunos otros uniformados se dedicaron tan sólo a recuperar los casquillos de las balas detonadas, desapareciendo la evidencia de sus disparos.