Hospiatl incurable

En este todavía inicio de año quiero enviar una calurosa felicitación y mis mejores deseos a todos aquellos quienes seguramente por un un inexplicable error están leyendo éstas líneas en éste instante. Doblemente para aquellos que lo leen intencionadamente y al triple para aquellos que lean íntegra ésta humilde colaboración.

Como ya la burocracia nos ha demostrado al inicio de cada año lo importante es primero saber cuáles son los días marcados en el calendario como festivos y cuándo hay puentes, porque pues la planeación está ante todo, pero de las vacaciones, por supuesto. Ya se verá después, para abril o para mayo como dice la canción, lo referente al trabajo. De modo que el primer comunicado del año proveniente del alto mando de los (¿todavía?) S.S.O. (circular número 1 del 2020 de la subdirección general de administración y finanzas ) fue dedicado precisamente a dar a conocer el calendario de días festivos del año 2020. Fue un oficio sumamente largo, cinco o seis páginas completas, éstas cosas no pueden desde luego tratarse a la ligera. Al final viene una pedrada directa al sindicato, le mandan un mensaje que dice que ellos no tienen la facultad de otorgar días de asueto como han venido haciendo ya que es  competencia exclusiva de la autoridad. Textualmente dice:

 

“Resulta preciso recalcar, que los fundamentos legales citados al inicio de la presente, señalan con claridad que las suspensiones de labores dentro de los Servicios de Salud de Oaxaca, únicamente son facultad del Titular de este Organismo.”

 

Ahí tienen, ¡tómala, sección 35! Falta ver si les queda el saco y acatan las indicaciones. Yo lo dudo. Y no solamente por la pésima redacción. No me malinterprete usted, lo que sucede es que no les enviaron una copia del documento en cuestión. Además, disculpe usted si me equivoco, pero creo que el surgimiento del INSABI no únicamente implica la desaparición del Seguro Popular sino también de los Servicios de Salud de Oaxaca, ¿o no? Se me ocurre entonces que en realidad ya no tienen autoridad alguna, ¿y entonces por qué hacen eso? Pues por sus pantalones (quirúrgicos, supongo). Supongo también que en tal escenario los primeros que debieron quedarse sin empleo son los insignes funcionarios dirigentes de los S.S.O. porque de lo contrario habría redundancia, duplicidad de funciones con el INSABI, lo cual va en contra de toda lógica y recomendación. Nada más que no me vengan a decir con cualquier pretexto que es necesario que coexistan porque entonces sí renuncio y me mudo a Guatemala.

Pero bueno, parece que el año que inicia trae efectivamente muchos cambios, el día primero nos amanecimos con la sorpresa (ni tanto) de que la oficina, un módulo en realidad, conocida como “Gestoría médica” no existe más. Ahí se realizaban tareas administrativas relacionadas con la atención a los afiliados al seguro popular, como autorizar la compra de medicamentos o la realización de diversos estudios, pero como justo el día primero del año dicha institución desaparece en favor del flamante INSABI, ¡pues adiós Gestoría médica! Qué mal. Allí trabajaba una joven médica, chaparrita y delgada, de cabello negro, largo y rizado, no estoy seguro si es personal eventual pero sí de que es muy eficiente y muy comprometida con su trabajo que hasta daba gusto acudir a ella para resolver algún asunto, no es de esas personas que con fastidio te envían a otro lado a continuar con el trámite, sino es de las que no temen abandonar su asiento para acompañarte a donde sea y pelearse con quien se tenga que pelear con tal de resolver favorablemente la cuestión. Su trato a los usuarios y compañeros de trabajo siempre fue el mejor. A donde sea que haya ido le deseo solamente lo mejor.

La del seguro popular, como todas las despedidas, algo tiene de triste, aunque en este caso es más bien lamentable y es que ¡nadie sabe, nadie supo! Parece que otra vez estamos haciendo las cosas “a la mexicana”. A más de una semana de haberse declarado innecesaria y obsoleta la famosa póliza del seguro popular en muchos casos se sigue solicitando a algunos usuarios presentarla. A otros más los siguen enviando a una especie de limbo:

 

– Mire, tiene que ir al módulo de gestoría médica…

(Interviene un subalterno, en voz baja)

– Ejem… ¡gestoría médica desapareció!

– ¿Qué? ¿Que quién no se bañó?}

(Subalterno, alzando la voz exasperado)

– ¡Que gestoría médica desapareció!

– ¡Ah, bueno! Pero no te enojes… ¿Y luego…?

– ¡No sé! Que pase a la caja…

 

Y es que bueno, si no la casa pierde… todo cuesta y aunque el INSABI tiene un presupuesto de sepetecientos miles de millones de pesos parece que aquí no hemos visto un centavo. Sin ir más lejos, ahora mismo, pañales para adulto no tenemos en todo el hospital. Hace dos semanas no había agua inyectable, ahora ya tenemos pero pañales ya no. Así es que si viene usted por aquí le encargo que se traiga por favor un par de ellos. De medicamentos mejor no hablamos, a los familiares de los pacientes continuamente los mandan a comprar el clásico paracetamol. Otra cosa que comúnmente se pide a los pacientes que compren es un accesorio básico que es empleado para la venoclisis conocido como “llave de tres vías”. De hecho desde hace tiempo a todas las mujeres que son admitidas en el servicio de tococirugía para la atención de su parto se les solicita que además de la ropita de su bebé y sus pañalitos traigan tres pañales para adulto.

Así es que primero cobro y después averigüo, ¡qué caray! Pero una vez más, eso no es nuevo, con seguro popular o sin él los cobros se han aplicado a pesar que se diga que no los hay o no los habrá.

Puedo decir que hasta hace poco en lo personal sentía cierto orgullo de ver en la entrada del servicio de valoración crítica un letrero que decía más o menos así:

 

“Toda atención a mujeres embarazadas se brinda sin costo.”

 

Palabras más, palabras menos. Pero de pronto ese cartel desapareció. Y desde entonces no lo he vuelto a ver. Noté su pérdida un día en que la representante de la R.O.M. (Red Obstétrica Metropolitana) le indicó a una señora que llegó a solicitar la atención que debía primero pasar a la caja. Recuerdo que  utilizó un eufemismo: “pida un recibo”, le dijo, cuando en realidad el mensaje fue “primero pague la consulta”, porque, ¿cómo se obtiene un recibo? ¡Pues pagando! En ese momento recordé que había visto el letrero del que hablaba antes, pero por más que lo busqué no pude dar con él. Y eso ocurrió mucho antes que se anunciara la creación del nuevo instituto.

Mal empieza el año para el que ahorcan en enero. Otra sorpresa que nos trajo el año nuevo fue lo que yo considero un daño colateral: Se anunció que los contratos de más de 300 trabajadores eventuales que llegaron al término de su plazo en diciembre no serían renovados, supongo que muchos de éstos trabajadores lo hacían en áreas relacionadas con el seguro popular y como el seguro popular desapareció pues ¿qué creen? ¡Sus empleos también! Por cierto les deseamos un próspero año nuevo.

¿La razón, excusa o pretexto? ¡Ah! Pues lo de siempre: “limitantes presupuestales”. Es absurdo porque todos sabemos que el presupuesto del INSABI, al menos en éste su primer año, además de heredar los recursos del ahora extinto seguro popular (donde se incluyen los humanos, materiales y financieros) está recibiendo fondos del Fideicomiso del Sistema Nacional de Protección en Salud y suman más de 112 mil millones de pesos. Para mí que lo que quieren en realidad es arreglar un poco el cochinero que se traen en la administración de los S.S.O. donde hay muchas cosas raras. Tenemos por ejemplo las claves presupuestales a los que los trabajadores llaman simplemente “códigos”. A cada categoría de trabajador le corresponde un “código” (o clave presupuestal), así mediante ésta clave se identifican tanto las funciones del trabajador como el salario que le corresponde, entre otras cosas, se supone que son situaciones que van de la mano, pero sin embargo hay muchos trabajadores que se encuentran en una situación irregular porque su “código” no corresponde a las funciones que realizan y obviamente tampoco con el sueldo que perciben, así entonces puede haber compañeros que tiene un código de personal administrativo pero en la práctica se desempeñan como camilleros, por ejemplo. Lo cual está muy mal.

Esa disposición de no renovar aquellos contratos mencionados vino del área de finanzas. Pero así como  dios da, dios también quita y lo que sucedió a continuación fue que se retractaron. Ya sabe usted, ¡hay tanta gente que primero actúa y después piensa! O trata de pensar… Pero de esos arrepentidos quiere dios. Así es que se emitió enseguida la orden de “suspender la suspensión” en tanto se realiza un “proceso de revisión”. Ándele pues.

 

Adrián Lobo.

 

adrian.lobo.om@gmail.com | hospital-incurable.blogspot.com | facebook.com/adrian.lobo.378199



SIN COMENTARIOS

DEJAR UNA RESPUESTA