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Hospital Incurable | Es mejor D.A.R. que recibir
Por Adrián Lobo
24 de junio, 2020
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Adrián LOBO

D.A.R. son las siglas de Digital Administration Route (dejo a su criterio la traducción). 

Es un sistema informático basado en la web, en su página (www.dar.care) se presenta como “Expediente clínico electrónico # 1 en México”. 

No pude encontrar más información sobre la empresa que lo ha desarrollado y lo comercializa, ni en ese mismo ni en ningún otro sitio (aunque la verdad es que no hice una búsqueda muy exhaustiva que digamos) más allá de que al parecer tiene su sede en Culiacán, Sinaloa. 

Se menciona ahí también, en su página, o creo que eso dan a entender, que es un producto con 10 años en el mercado. 

Simplificando mucho, pero mucho, se puede decir que es como un facebook médico u hospitalario.

Y con ello quiero decir que al estar basado en la web, es accesible desde cualquier computadora conectada a internet, sin importar su ubicación física. 

Suponiendo que un médico tiene un consultorio particular y a la vez trabaja en el H.G.D.A.V. y que tiene contratado el D.A.R. para su consultorio y tiene un usuario en la cuenta del sistema para el hospital, un día cualquiera desde su casa puede conectarse y revisar pendientes tanto de su consultorio como del hospital.

¿Y por qué es mejor D.A.R.? No estoy seguro que sea ni el ideal ni el mejor, pero sí ha sido la elección hecha por las autoridades responsables del H.G.D.A.V. para implementar en el hospital el uso del Expediente Clínico Electrónico (E.C.E., para abreviar).

Aunque según parece la empresa Práctica Médica Efectiva S.A., responsable del D.A.R., lo promueve como un ECE–SIGHO (Sistema Integrado de Gestión Hospitalaria). 

De lo que sí estoy seguro es que no es el único en el mercado, al parecer hay actualmente 21 S.I.R.E.S. (Sistemas de Información de Registro Electrónico para la Salud) que están certificados bajo la NOM-024-SSA3-2012 que:

“… establece los criterios bajo los cuales se debe generar, procesar, conservar, interpretar y asegurar el intercambio de información entre Sistemas de Información de Registro Electrónico para la Salud, entre los que se encuentran los de Expediente Clínico Electrónico, así como los mecanismos mediante los cuales se emitirán especificaciones técnicas para los posibles escenarios de intercambio y para el diseño de este tipo de sistemas.” 

¿Y qué interés hay en eso de los S.I.R.E.S.? Pues mucho. 

Puede hacer más eficientes muchos procesos ahorrando tiempo principalmente, mejorar los controles.

Aportar información importante en cualquier momento para apoyar la toma de decisiones.

Y, en lo inmediato, puede eliminar el problema -más o menos frecuente- de no encontrar los expedientes físicos. 

No es difícil encontrarse por ahí médicos internos que andan dando vueltas por aquí y por allá buscando un expediente que no está donde debería. 

No es raro que de tanto en tanto aparezca un interno en un servicio cualquiera preguntando por un expediente perdido. 

Y seguramente contar con un E.C.E. da puntos para la certificación hospitalaria, nuestra obsesión, o bueno, la de las autoridades de Salud del estado. 

Sobre todo, es útil un sistema integral que abarque los aspectos más relevantes del funcionamiento del hospital. 

A eso se debe el interés de fusionar E.C.E. y S.I.G.H.O. 

Por ejemplo ahora mismo en el hospital ya es posible. Además de contar con un expediente de cada paciente y más o menos controlar el censo de cada servicio.

Pedir desde los servicios, medicamentos a la farmacia mediante el D.A.R. Aantes se tenía que elaborar una receta, (¡sin que falte ningún dato, por favor, que te le regresan!).

Enviar a alguien a solicitar su surtimiento, generalmente al camillero, quien posteriormente debía volver al servicio para que la encargada firmara el vale y luego llevar el papel firmado a la farmacia (¡uuuufffff!).

Nada más de decirlo me cansé. 

Imaginen estar en el tercer piso, bajar por las escaleras hasta la planta baja, caminar a la farmacia, recoger el medicamento, subir al tercer piso para recabar una firma y luego volver a bajar para devolver el documento firmado y regresar después al tercer piso… aunque por supuesto se tiene la opción de usar el elevador…).

También es ya posible que las imágenes de rayos X de los estudios que se le hacen a un paciente, se “suban” al sistema, eliminando así el tener que plasmarlas en placas o grabarlas en DVD. 

Es posible ahora también, o lo será pronto, enviar requisiciones al almacén general y a la misma farmacia, porque los servicios requieren de un stock de material, medicamentos y soluciones.

De los costos no puedo decir nada, desconozco los montos a pagar por conceptos tales como renta o suscripción anual, seguramente la capacitación es gratis (o al menos creo que lo debería ser). 

La adquisición del D.A.R. (la suscripción al servicio, me parece más correcto decir) trajo aparejada la instalación de una red de área local (L.A.N.) con la consecuente compra de módems y equipos de cómputo en todos los servicios. 

Esto es algo típico. 

Cuando compras o rentas un sistema lo primero que dirá la empresa es que para un funcionamiento óptimo se requiere que los equipos donde se ejecutará tengan ciertas características técnicas, como por ejemplo, los que ellos mismos venden.

Así es que casi siempre se venden en paquete, por lo que en caso de tener ya computadoras deberán ser renovadas.

En el caso del H.G.D.A.V. no fue así, aquí ni teníamos computadoras, o bueno, no tantas, así es que de todos modos eran necesarias. 

Los equipos adquiridos me parece que no son de alto costo, son equipos más o menos modernos de tamaño reducido con discos duros de estado sólido de una relativamente poca capacidad de almacenamiento y buena cantidad de memoria RAM.

Al menos en el mercado no son tan caros, son como de gama media, se me ocurre decir, de la marca mexicana de ensambles Vorago y además me parece otro acierto la elección de un sistema operativo (S.O.) libre o de código abierto: Ubuntu.

Una distribución de Linux, cuya licencia se otorga sin costo, el cual incluye, también sin costo, la suite ofimática LibreOffice, unaaltenativa a la popular Office de Microsoft. 

Un pequeño defecto que le encuentro a estos equipos, seguramente es problema del sistema operativo.

Es que el sistema se corrompe fácilmente al desconectar inapropiadamente discos extraíbles (las mal llamadas “memorias USB), haciendo que el sistema queda inoperante. 

La elección me parece acertada debido a que se ahorran los costos de las licencias de Windows y Office, productos de Microsoft.

Además, Ubuntu (Linux) es un sistema estable y seguro, hay muy pocos virus informáticos que lo afecten, por lo que, en general, no necesita adicionalmente un programa antivirus, que usualmente también debe pagarse. 

Es además estable y aprovecha mejor los recursos de los equipos, de verdad, si tiene usted un equipo algo anticuado donde ya no puede instalar Windows 10 no puede decir que es obsoleto sin haber probado que tal anda con una distribución ligera de Linux. 

Y si tiene un equipo moderno le aseguro que no sabrá realmente qué tan potente es hasta que no haya probado a usar Linux. 

Lo recomiendo ampliamente. 

Además, la gran mayoría de los programas se distribuyen sin costo por internet y casi para cada uno de los más populares para Windows existe una alternativa que funciona en Linux. 

Tan solo para la ya mencionada suite Office existen al menos dos: 

  • OpenOffice y 
  • LibreOffice, 

que además son perfectamente capaces de manipular los formatos de archivo ya conocidos de los programas de Office.

Otro punto que tiene a su favor el D.A.R. es que al estar basado en web los requerimientos técnicos se reducen mucho.

Me explico: Un sistema que selo funcionara localmente seguramente necesitaría primero un servidor que alojara los archivos del sistema y que gestionara el acceso de los usuarios al mismo.

Este servidor debería contar con todo el software necesario, como un motor de base de datos, por ejemplo. 

Después habría que instalar la aplicación en cada computadora de la red y configurar el acceso, manejar el asunto de los permisos y todo eso… 

En fin, cuestiones técnicas más o menos complicadas y, sobre todo, que cuestan un monto respetable de dinero y toman algo de tiempo (si ya de suyo los informáticos nunca están a tiempo…). 

En cambio, si le delegas al proveedor todo ese engorro te ahorras mucho: tiempo, dinero y esfuerzo. 

Te olvidas también de estar haciendo los famosos (y cruciales) respaldos y de contratar personal especializado para que nunca contesten el teléfono ni respondan ningún otro tipo de llamado.

Y que además la mayor parte del tiempo se la pasen culpando a los usuarios, que tampoco colaboran mucho que digamos.

Muchas veces me parece que casi quieren que el sistema haga magia o que creen que debe ser infalible.

Y hablando de alternativas, para el D.A.R. también las hay.

Como decía, hay actualmente 21 sistemas certificados, algunos muy específicos para ciertas funciones y otros con mayores alcances. 

De hecho se han contabilizado en estudios hasta 65 sistemas empleados a lo largo y ancho del país. 

En la lista se encuentran algunas curiosidades (http://www.dgis.salud.gob.mx/contenidos/intercambio/sires_certificacion_gobmx.html) como un producto de Philips México Commercial S.A. de C.V. llamado Tasy.

Teléfonos de México, S.A.B. de C.V con su S.I.M.A.P. (Sistema de Información Médica de Atención Primaria).

Hay uno que lleva por nombre Florence, de Alfateq Sistemas de México, S.A. de C.V. 

Aparece en la lista uno, registrado a nombre de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sistema Digital de Sanidad) y otro a nombre de la Secretaría de Marina Armada de México (SICOHOSP, Sistema de Control Hospitalario). 

Están también en la lista desarrolladores quizá más pequeños pero no por ello menos capaces, como por ejemplo CompuExpediente de Luis Ismael Ruvalcaba López y MediSel, registrado a nombre de Evelio Rosales Selman. 

Otra opción, que en este caso era inviable, es la de un desarrollo propio. 

Algo así lleva tiempo (generalmente mucho) y dinero (también mucho), se requiere personal especializado, así que si lo que se desea es algo rápido, es fácilmente descartable.

Sin embargo, la gran virtud de un desarrollo propio es que el resultado final está cortado a la medida y por lo tanto satisface casi cabalmente las necesidades de la organización y siempre se tiene la opción de irlo detallando y puliendo y modificando según cambien las condiciones. 

Un producto comercial siempre te lo venden diciendo que “se adapta a las necesidades”, pero esa es una promesa que casi nunca se cumple y al final es la organización la que debe terminar adaptándose al sistema. 

La razón para que no se cumpla con el ofrecimiento es económica.

A las empresas no les conviene ir de modificación en modificación que usualmente son útiles únicamente para un cliente.

A veces, lo que las organizaciones requieren casi implica un producto diferente al original y eso cuesta y no es redituable.

El D.A.R. no fue recibido con ovaciones ni con una aprobación total entre sus usuarios, principalmente personal médico, ya sabe usted; que le falta ésto, que le sobra aquello, que yo no uso eso, eso no me sirve, y ¿eso para qué? Y así. 

Y luego las peticiones: quiten eso, pongan aquello, etc.

Yo tengo dos observaciones al sistema. 

Encontré una curiosa falla de seguridad en algo básico. 

Resulta que en dos momentos distintos tuve acceso a dos cuentas de usuarios diferentes. 

En un primer momento pensé que era un error del navegador y que estaba viendo alguna página que se había quedado en la memoria caché y que en cualquier momento iba a volver a la página del login ya que no había ninguna sesión válida activa.

Pero no, pude husmear (acepto que indebidamente) sin modificar nada.

Incluso tuve acceso a la sección donde es posible cambiar la contraseña del usuario, cosa que por supuesto no hice y reporté vía correo electrónico a la dirección de contacto los incidentes, incluyendo algunos detalles. 

No hubo respuesta. 

Otro problema menor que le encuentro es que no se tiene el cuidado de validar las solicitudes hechas a la farmacia.

Usted puede elaborar una lista que contenga un mismo elemento “n” cantidad de veces y el sistema lo permite. 

En todo caso el sistema debe validar los datos que recibe del usuario, y de requerir más de una pieza de un producto, esa cantidad debe especificarse en el campo correspondiente y no incluir el registro múltiples veces, especificando en cada uno la cantidad de una pieza.

Pero eso es algo menor. 

Lo que sí puede ser un problema es el de los accesos, es un aspecto de seguridad que requiere mucha atención. 

Desafortunadamente muchos usuarios entran al sistema, lo utilizan, se levantan de su silla y se van y lo dejan abierto. 

Y lo peor es que parece que la sesión no caduca nunca.

En teoría, cualquier persona puede acercarse y empezar a causar daños, modificando o borrando información. 

También es ya común que los adscritos que tienen usuario y contraseña, por comodidad o rapidez, le dan sus claves a las y los médicos internos (aunque ahora no tenemos internos, por lo de la pandemia) y son ellos los que entran al sistema y lo manipulan. 

Eso tampoco me parece una buena práctica. 

Aunque ya han pasado algunos meses desde que se empezó a usar, todavía la mayoría de las personas usuarias no están familiarizadas con su funcionamiento.

Y se requiere frecuentemente de la asistencia técnica del personal de la empresa, que anda por ahí en el hospital.

En algunos servicios he visto que el personal de la empresa tiene que ir hasta para ajustar el censo y la disponibilidad de las camas en el lugar, corrigiendo asuntos como los egresos. 

Por cierto que les acondicionaron un site, arriba del mortuorio, donde supongo que tienen algunos equipos, una área como taller de reparaciones y facilidades varias.

Adrián Lobo.

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