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Hospital Incurable | Habemus acuerdo
Por Adrián Lobo
12 de septiembre, 2020
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A la inestimable Dra. M., recientemente recuperada de COVID.
Adrián Lobo

Ahora sí parece que va en serio, después de lo que para mí ha sido mucho, demasiado, tiempo de espera. Hay un acuerdo.

Las autoridades de Oaxaca han firmado un convenio de coordinación con el gobierno federal por medio del INSABI.

La La buena noticia es que eso significan recursos que idealmente deberían ser utilizados para mejorar la atención que se brinda, exactamente $2,331,668 708.00.

La mejor noticia es que se supone que el Gobierno del Estado tendrá que quitar sus sucias manos de encima del cada vez más viejo y menos venerable “Dr. Aurelio Valdivieso”, aunque al parecer los S.S.O. no desaparecerán como sería ideal, esa es la mala noticia.

Aparentemente así está estipulado en el acuerdo, que de la atención primaria hasta el tercer nivel todo quedará directamente a cargo del INSABI.

Se habla que lo que no se encuentre englobado ahí, quedará a cargo de los S.S.O. pero, ¿qué será eso? Pues vaya usted a saber.

Se me ocurre que será quizá lo que yo llamo, inspirado en Po, el guerrero dragón, el nivel cero,  abarcando todo lo que se considera medicina preventiva y promoción de la salud.

O será tal vez aquella atención de súper alta, altísima especialidad.

Hospital Regional de Alta Especialidad

Pero el H.R.A.E.O. no creo que esté incluido, porque me parece que está categorizado como de tercer nivel, podría ser entonces que a cargo del Gobierno del Estado queden el Hospital de la Mujer y el de la Niñez.

Como sea, lo importante es que no vayan a reciclar al personal, no le confío nada a esa alta burocracia estatal que es altamente proclive a manejos oscuros, a robar pues, para decirlo con todas sus letras.

Ya ha sido demasiado el despojo que tan arteramente han hecho al pueblo oaxaqueño, son como fauna nociva a la que no se le debe permitir medrar en el nuevo instituto, que debería estar proscrita.

Espero que nadie, al menos de subdirectores de área para arriba, pase de los S.S.O. al INSABI, sería una enorme pifia del gobierno federal.

Es algo que se ha hecho mucho en el pasado y que el presidente ha criticado mucho públicamente, la simulación.

Así de ser “Procuraduría” pasó a llamarse “Fiscalía”, de “SIEDO” a “SEIDO”, de “IFE” a “INE”, pero de nada sirve el cambio de nombre si las personas y las prácticas son las mismas.

Por lo menos, si ha de ocurrir esa transferencia de personal de nivel directivo, debería aplicarse una purga, una limpieza a fondo para que el nuevo instituto funcione lo mejor posible desde el principio, de lo contrario quedaremos igual.

Lejos, sistema salud de primera

Lejos, muy lejos de la promesa de un sistema de salud como el de Dinamarca, lejos de la garantía de la protección a la salud de la población, lejos de la prestación gratuita de servicios de salud con todo y los medicamentos respectivos, sobre todo a la población más necesitada.

Hace ya ocho meses, en diciembre del 2019, pude observar que se estaba recibiendo en el H.G.D.A.V. material con una etiqueta muy peculiar que decía: “Propiedad del IMSS”.

No digo que haya llegado allá debido a manejos irregulares, aunque cabe la posibilidad, pero pudo haber sido debido a ésta nueva manera de operar la salud en el país.

Ahora noté que algunas soluciones (sueros) de los que se emplean en la atención a los pacientes traen otra etiqueta algo curiosa, que hasta arriba dice: “Instituto de Salud para el Bienestar”.

El caso es que con acuerdo o sin él, incluso antes de haberse firmado, el INSABI ya había iniciado de alguna manera sus operaciones en Oaxaca.

No olvido que en meses pasados se ha culpado al gobierno federal de un desabasto que en realidad siempre hemos padecido, como un mal crónico.

Nuevas contrataciones

Además, según se dice, en los pasados meses ha contratado ya directamente personal, algunos de esos trabajadores en el propio H.G.D.A.V., al parecer todavía con la categoría de “eventuales”, pero con algunas ventajas con respecto a otros eventuales.

Algunas de esas contrataciones generaron molestia entre el personal del hospital, en realidad creo que no las contrataciones por sí mismas, porque se supone que la necesidad de contratar personal de nuevo ingreso se generó a raíz de la pandemia y el envío a confinamiento preventivo de una buena cantidad de compañeros, así es que ese refuerzo era necesario y deseable.

El problema son los manejos truculentos:

Supuestamente la intención era que ese personal nuevo fuera incorporado al área de Terapia respiratoria, conocida por algunos de nosotros como “Áreas COVID” o “Urgencias COVID”.

Pero como resulta perfectamente lógico, muchos de los nuevos compañeros, quizá todos, no tienen gran experiencia, al menos no en el cuidado de pacientes en estado crítico por lo que nada más entrar manifestaron no estar capacitados para desempeñarse en ésas tareas, quizá sea justo decir que se declararon incompetentes y solicitaron ser reasignados.

Escuché de propia voz de una enfermera que ella alegó tener una condición de salud que la ponía en grave riesgo, dijo tener asma, así es que de inicio quizá ni siquiera era conveniente que la contrataran, no por discriminarla, sino por no ser apta para la función que se suponía iba a desempeñar.

Total, que esta chica vehementemente solicitó ser admitida a pesar de todo, en otra área por supuesto, por encontrarse en gran necesidad económica, lo que finalmente le fue concedido.

La primera consecuencia de la decisión de no incorporar al personal de nuevo ingreso al área COVID para el que fue contratado fue el desplazamiento de personal de enfermería hacia ese servicio, personal de mayor antigüedad y con experiencia, de preferencia eventual, por supuesto, pero no fue tampoco ese hecho el que generó malestar.

Total, el personal de enfermería está de cierta manera acostumbrado a que, a pesar de que existe un rol  mensual, una programación, sean cambiadas de servicio sin previo aviso según las necesidades.

Incluso puede suceder que a media guardia alguien se tenga que ir a uno diferente al que se suponía estaba asignada y no pasa nada, las enfermeras ya saben que el trabajo es así.

Inconformidad laboral

La inconformidad se generó porque el personal nuevo al parecer está percibiendo un mayor ingreso y alguna que otra prebenda, porque en el papel se encuentran laborando en las áreas COVID y mientras tanto son otras personas las que realmente están cubriendo esas áreas por un pago menor, lo cual es, a todas luces, injusto.

Pienso que no era tan difícil hacer un nuevo arreglo a las compañeras que actualmente trabajan en el “COVIDARIO” para otorgarles alguna clase de compensación y que el personal de nuevo ingreso fuera directamente incorporado a otros servicios.

No suena tan complejo, ¿no es cierto?

Además, no creo que sea tan complicado imaginar o averigüar qué tanta experiencia tiene una persona en su trabajo simplemente echando un vistazo a su currículum.

De hecho, en la convocatoria se debió especificar qué clase de trabajo se estaba ofreciendo y la experiencia requerida para el puesto, ¿no le parece? Es elemental.

Se comenta también que ese nuevo personal está contemplado para obtener una plaza de base de nivel federal una vez transcurridos seis meses y un día de haber estado laborando como personal eventual.

Mientras que otros llevamos 5, seis o más años esperando.

Desconozco si es falta de capacidad, de organización o cuál es la deficiencia a la que debemos esas situaciones tan frecuentes en la burocracia.

Quizá sea lo mismo que aqueja a la sociedad entera, como buena síntesis que es el microcosmos hospitalario de la sociedad:

Lo que ocasiona que la infección se disperse y corrompa todo el sistema, enfermándolo de muerte, es la impunidad.

Se puede hacer todo mal, por incapacidad o por indolencia, se puede causar un grave daño al erario, a las instituciones y al pueblo mismo y nunca sucede nada.

Pues es tiempo de que suceda

La presente es una oportunidad única, una vez más, como un reflejo o a imitación de lo que ocurre no en el estado nada más, sino en el país o porque así como es lo macro, es lo micro, o porque somos parte de un todo:

Es un buen momento que se debe aprovechar para una gran transformación, aspirando incluso, por qué no, a una refundación.

La atención a la salud en Oaxaca ha padecido largamente una enfermedad incurable y a través de una larga y penosa agonía ha arrastrado en el deterioro generalizado de su condición a quienes menos deberían haber padecido, a las personas usuarias y a las y los trabajadores de la salud.

La oportunidad es única, la de extirpar de raíz ese cáncer que tanto daño nos ha hecho, no deberíamos dejarla pasar, nos puede ir la vida en ello.

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