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Mujeres indígenas cineastas, su legado protege lenguas e identidad
Por Alianza de Medios
22 de febrero, 2021
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Hace 35 años las mujeres ikoots de San Mateo del Mar se volvieron directoras de la película de su propia historia. Fue el inicio de la autorrepresentación de los pueblos en el cine. Pasaron los años y, como ellas, mujeres indígenas de distintas latitudes mexicanas crearon un legado audiovisual de identidad para futuras generaciones

Texto y fotos: María Ruiz / Pie de Página

CIUDAD DE MÉXICO.- Este domingo fueron presentados tres peliculas documentales realizadas por directoras indígenas. Los filmes forman parte del acervo de cine y video Alfonso Muñoz. Su rescate es fundamental para fomentar la autorrepresentación de los pueblos indígenas mexicanos en un país en el que las lenguas maternas van desapareciendo paulatinamente.

Dentro de las proyecciones se estrenó el cortometraje Teat Monteok (El cuento del dios rayo) realizado hace 35 años por mujeres ikoots de San Mateo del Mar en el primer taller de Cine Indígena.

“Finalmente salieron del olvido al que fueron condenados”, compartió el director de cine Luis Lupone, quien encabezó el taller en 1985. Antes del taller eran “objetos de estudio no autoras de sus historias”, añadió en el marco de la celeración del Día internacional de las lenguas maternas, realizado por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI).

La película hecha por las mujeres ikoots fue dirigida por Elvira Palafox, quien en ese entonces tenía 21 años y logró convencer a sus conocidos y familiares de participar. Junto a ella, cinco mujeres más participaron en el taller: Timotea Michelin, Justina Escandón, Guadalupe Escandón, Juana Canseco y Teófila Palafox, hermana de Elvira. Antes del cine ya eran narradoras con sus bordados y eran parte de la Asociación Fernando Gómez Sandoval, junto a 120 artesanas en San Mateo del Mar.

“Si hemos de visualizar un futuro persiste mi sueño inicial de hace 40 años. De un país donde existan productores, realizadores, camarógrafos, editores, que trabajen en televisoras, estaciones de radio, de prensa, que tengan una cinematografía propia dentro de las comunidades indígenas, hacia dentro y hacia afuera de las mismas. Falta mucho para que esto suceda y estas mujeres nos han enseñado a dar el primer paso. Toca a las nuevas generaciones seguir su ejemplo”, expresó Lupone.

A tantos años de la realización este domingo Teófila Palafox vivió el estreno de uno de los documentales que realizaron y compartió su sentir:

“Nos da alegría ver cuando se termina porque son cosas que costó para llevar a cabo y se guardó, pero ahora vemos que sí van a salir todas y nos da gusto. Lo único que yo pienso es que muchas de mis compañeras no viven porque ha pasado mucho tiempo, pero como son registros que quedan, quedan para los jóvenes que no vieron el pueblo cómo era, ahora lo van a ver de una manera diferente. Creo que es necesario el trabajo porque nosotras ahí hablamos en lengua materna. Nosotros nos gustó hacer así porque es lo normal, así vivimos y hablamos en lengua materna”.

La artesana y primera cineasta indígena de México comparte que, más de tres décadas después, su comunidad ha cambiado: “Las cosas que vemos son cosas que se registraron hace años, que hoy si vemos esa calle no la reconocemos. Esa duna que se veía, ya no está; si hoy vemos a estos chamaquitos que estaban jugando ahí, ahorita no están ahí, viven en una ciudad. Ha cambiado el lugar” agregó.En el filme Timotea Michelin, la “Mum Vida” (la abuela), quien se encargaba de los rituales del pueblo, relata a sus nietas el cuento del dios rayo, parte de la cosmovisión ikoots. La abuela participó en el taller también en guiones e iluminación.

Pensando en las películas, ella soñó con rodear al santo de la iglesia de iguanas. Las mujeres comentaron que eso no se podía filmar porque el sacerdote no daría permiso.

El taller dio como resultado tres cortos y un largometraje documental: Teat Monteok (El cuento del dios rayo), Angoch tanomb (Una boda antigua), Leaw amangoch tinden nop ikoods (La vida de una familia ikoods) y Tejiendo mar y viento.

La realización de este taller es fundamental para promover la autorepresentación, que los y las realizadoras indígenas sean quienes proyecten y documenten sus realidades. El INPI busca que al publicar en su totalidad estos cortos se vuelvan inspiración para las futuras generaciones, que se miren a sí mismas y muestren desde su perspectiva.

En el filme Timotea Michelin, la “Mum Vida” (la abuela), quien se encargaba de los rituales del pueblo, relata a sus nietas el cuento del dios rayo, parte de la cosmovisión ikoots. La abuela participó en el taller también en guiones e iluminación.

Pensando en las películas, ella soñó con rodear al santo de la iglesia de iguanas. Las mujeres comentaron que eso no se podía filmar porque el sacerdote no daría permiso.

El taller dio como resultado tres cortos y un largometraje documental: Teat Monteok (El cuento del dios rayo), Angoch tanomb (Una boda antigua), Leaw amangoch tinden nop ikoods (La vida de una familia ikoods) y Tejiendo mar y viento.

La realización de este taller es fundamental para promover la autorepresentación, que los y las realizadoras indígenas sean quienes proyecten y documenten sus realidades. El INPI busca que al publicar en su totalidad estos cortos se vuelvan inspiración para las futuras generaciones, que se miren a sí mismas y muestren desde su perspectiva.

Leer nota completa: https://raichali.com/2021/02/22/mujeres-indigenas-cineastas/

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