Con estas dos declaraciones Clinton y Obama hacen gala tanto de su talante democrático como de su fe en la solidez de las instituciones de la democracia estadounidense.
Pero conceder la victoria, como ha señalado Hillary Clinton, no significa hacer dejación de responsabilidades.
Por eso preocupa sobremanera que, con Trump, EE UU gire hacia el nacionalismo económico, use sus propios intereses como vara de medir y proceda a desmantelar todo el tejido de acuerdos que garantizan nuestra paz y seguridad compartida.
Tras la inesperada victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses, tanto la candidata derrotada, Hillary Clinton, como el presidente saliente, Barack Obama, han coincidido en reconocer a Trump la condición de legítimo ganador.
Pero aunque no confiemos en Trump, sí creemos en la fortaleza de la democracia americana y en la creencia de que el único imperio posible es el de la ley.
Fuente original: Elecciones EEUU: Un muro de democracia anti-Trump | Opinión | EL PAÍS
