Culminado el primer año de ejercicio legal, la LXIV Legislatura deja un sin número de iniciativas en la congeladora, entre ellas, las reformas en materia educativa: entierra la constitucional sobre el aborto pese a que presume que tiene un rendimiento del 50 por ciento superior a la pasada Legislatura, le prevalece el estigma de ser uno de los Congreso más caros del país.
La actual legislatura se ha caracterizado también por su fragmentación en la bancada mayoritaria de Morena.
La coordinadora, Laura Estrada, quien cede la estafeta para el siguiente año (de no suceder algo extraordinario en Horacio Sosa Villavicencio) enfrentó en todo momento el rechazo permanente de 9 diputados, entre ellos: Pavel Meléndez, Ángel Domínguez, Hilda Pérez Luis, Griselda Sosa, Othón Cuevas Córdova y Luis Alfonso Silva Romo, mientras que el delegado especial y diputado de Morena, Ericel Gómez Nucamendi, caminó con los dos grupos en momentos claves.
El PRI de Alejandro Avilés Álvarez es beneficiario de esa fragmentación: jugó, cabildeó y pactó en cada momento para aprobar las iniciativas y leyes prioritarias de su jefe político, el gobernador Alejandro Murat Hinojosa.
Los aliados permanentes del PRI fueron las diputadas del PAN, PVEM y Mujeres Independientes, cuya bancada fue inventada al estar integrada por una diputada electa del PES, Aleyda Serrano Rosado, y del PRD, Elim Antonio Aquino. Otro aliado del PRI fue el PES.
El PT caminó en alianza con el grupo de Morena que lideró Estrada Mauro, arropada por su jefe político, Salomón Jara Cruz.
Culminado el primer año de ejercicio legal de a LXIV Legislatura, el presidente de la Mesa Directica, Cesar Morales Niño, aseguró que estadísticamente existe una productividad de resultados legislativos de aproximadamente 50% más que la anterior legislatura durante el periodo de funciones similar.
El petista admitió enormes discrepancias políticas que, a su juicio, han permitido a la actual integración del Congreso colocar en el debate público temas de relevancia social como: el matrimonio igualitario, la despenalización del aborto, la protección de las mujeres para evitar la violencia política en el ejercicio de cargos públicos, la prohibición para utilizar artículos de plástico de un solo uso y la regulación de nuevos fenómenos sociales a través de las redes sociales, conocida como Ley Olimpia, que consiste en la tipificación de delitos contra la intimidad sexual, entre muchos otros temas.
A diferencia de las anteriores legislaturas, que solo simulaban abordar asuntos de resonancia social, sostuvo que la actual integración de la LXIV Legislatura puede juzgarse por sus resultados, dispuesto al escrutinio.
Morales Niño presumió que en su primer año Legislativo no hubieron escándalos de confrontación ciega e irracional entre los y las diputadas, no existieron notas periodísticas que hayan dado cuenta de empujones, jaloneos, sesiones en medio de gas lacrimógeno, con cambios de sede como estrategia dolosa para evitar el debate público o el uso del mayoriteo avasallante como única forma de obtener resultados favorables en una votación, sin privilegiar la discusión parlamentaria como se caracterizó en la LXII Legislatura.
Pese a ello, el Congreso de Oaxaca es uno de los más caros del país, gastaron durante el 2018 y lo que va de este año, una variación a la alza del 133 por ciento, aunque se desconoce el uso y destino de los recursos, según el Informe Legislativo 2019 del Instituto Mexicano de la Competitividad.
El año pasado el Poder Legislativo, terminó ejerciendo 1 mil 21 millones de pesos, de acuerdo a la Cuenta Pública del 2018. Para este 2019, el presupuesto de egresos asignado al Poder Legislativo es 499 millones 975 mil 972.80 pesos.
Sin embargo, de acuerdo al primer informe trimestral que hizo público el OSFE, la LXIV Legislatura obtuvo una ampliación presupuestal de 12.59 por ciento, 50 millones más, hasta el pasado mes de marzo.
Con ello, le autorizaron gastar 452 millones 949 mil pesos, de cuya bolsa la actual legislatura ha devengado 158 millones 799 mil pesos. El segundo informe trimestral no se ha hecho público por parte del OSFE ni la Secretaría de Finanzas.
De acuerdo al IMCO, el costo de un diputado de Oaxaca es de 9 millones 577 mil 854 pesos. A un habitante de Oaxaca le cuesta un diputado 98 pesos. Reporta además que en 2018, los diputados de Oaxaca, tuvieron un sobre gasto de 527 millones 689 mil 343 pesos.
Además, destaca la distribución del gasto del Congreso de Oaxaca donde se desconoce el destino al no estar disponible en su portal de transparencia.
Los congresos más y menos costosos por población estatal son en 2018, 23 congresos locales gastaron mil 233 millones de pesos adicionales a lo presupuestado (15% más). Los congresos con mayor variación entre su presupuesto aprobado y el ejercido fueron Oaxaca (133%), Tlaxcala (31%), Tamaulipas (27%), Guerrero (22%) y Puebla (17%).
