NoticiasAlianza de Medios de Periodistas de a PieLa delgada línea entre ser saludable y caer en...

La delgada línea entre ser saludable y caer en conductas de riesgo

-

De la obsesión por las porciones a la libertad de comer sin culpas: una mirada testimonial sobre el laberinto de las conductas desordenadas de alimentación y la urgencia de transitar hacia un modelo que valide la salud en todas las tallas

Por: Sofía de Alvear

Se trata de soltar lo que está en tu mente para bajar al cuerpo: es la técnica que me enseñaron en recuperación. Suena fácil, pero no siempre lo fue para alguien que estaba acostumbrada a pasar demasiado tiempo en su cabeza, haciendo cálculos mentales.

¿A cuántas porciones de carbohidratos equivale esto?, ¿cuáles son las mejores combinaciones para la cena?, ¿qué tiempo debo invertir en  cocinar? Si hoy es lunes y ya sé que el viernes saldré con mis amigas, eso significa que desde hoy debería comer

Los pensamientos variaban dependiendo de las circunstancias, pero el patrón se mantenía: todo en la vida giraba en torno a contar la comida.

Recuerdo esto sentada en un jardín que me transmite paz, tanta como la persona que tengo enfrente: Isabel Aguilar es especialista en Psiconutrición y es la persona que me enseñó cómo soltar lo que está en la mente y bajar al cuerpo. Fue una luz en medio del camino.

—Hay muchas técnicas [para bajar al cuerpo], pero dentro de ellas, yo creo que la más básica, o a la que todos tenemos acceso, es la respiración. Te lleva al cuerpo, a sentir, y hacerte consciente explorando tus sensaciones.

Se refiere a identificar cómo te sientes, dónde lo sientes, o “estoy inflamadísima, mi temperatura está baja, no hay salivación por el alimento todavía. Así es como empiezas a mirar cómo está el cuerpo”.

Me detengo sobre esa frase: ¿Cómo está mi cuerpo? Y no: ¿cómo se ve mi cuerpo?

¿Cómo está?

Doy un sorbo a mi café, mientras observo la mesa de jardín.

—Pienso en mi yo de hace unos años, en esas primeras consultas contigo, y sé que no hubiera sido capaz de hacer esto —hago un gesto con la palma abierta señalando lo que hay sobre la mesa: dos tipos de galletas, un mix de cacahuates, bolitas de avellanas cubiertas de chocolate y churritos salados.

Hubo una actividad en particular, durante una de mis primeras sesiones con Isabel, que tenía como objetivo aprender a reconectar con el placer sensorial que generaba la comida. En lugar de avellanas, utilizamos una bolsita con almendras cubiertas de chocolate, pero en ese entonces yo le tenía tanto miedo al azúcar que me costó aceptar comerlas.

Doy un segundo sorbo al café y sonrío. No sé cuántas galletas llevo y tampoco me importa.

—Ahora ya puedo —le digo.

Una amenaza silenciosa

Lizett González, nutrióloga clínica especialista en Psiconutrición y Trastornos de la Conducta Alimentaria, explica que las conductas desordenadas de alimentación (o conductas alimentarias de riesgo), son todas las acciones anormales que una persona realiza en su alimentación, que pueden repercutir en el estado físico, provocan deficiencias nutricionales y, principalmente, afectan la vida social y emocional de las personas que las viven:

—Pueden ser conductas desordenadas de alimentación saltarse los desayunos, el ayuno intermitente, los atracones, decir “yo no como nada de azúcar ni nada chatarra de lunes a sábado y el domingo tengo días libres”, el uso de laxantes, diuréticos, medicamentos que sabemos que son para el tema de bajar azúcar, tomar mucha agua para sentir saciedad antes de comer, fumar para quitar el hambre, dobletear clases de ejercicio.

TE PUEDE INTERESAR  Buscadoras de Guanajuato exigen protección, justicia y avances en investigaciones tras asesinato de Patricia Negrete

A nivel mental también existen patrones identificables, que generan ansiedad y un ruido interno muy intenso: el conteo de calorías y porciones, la planificación rígida de comidas futuras, evadir grupos alimenticios, pensar todo el tiempo en comida, faltar a eventos sociales, llevar tuppers de comida a las reuniones, no comer nada que no haya sido cocinado por una misma, revisar minuciosamente las etiquetas nutricionales, buscar el menú antes de ir a un restaurante…

Las conductas desordenadas de alimentación son una amenaza silenciosa que además suele vivirse en soledad, como lo menciona Isabel Aguilar:

—Son factores de riesgo para algo más, que dan pie a algo más, entre ellos un Trastorno de la Conducta Alimentaria (anorexia, bulimia, ortorexia, trastorno por atracón, entre otras).

En México no hay estadísticas oficiales sobre las conductas desordenadas de alimentación, precisamente porque suelen mantenerse ocultas, muchas veces hasta que se convierten en un trastorno.

De acuerdo con la Secretaría de Salud, los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) han alcanzado niveles alarmantes en el país, y estima que el 25% de las y los adolescentes padece de algún tipo de TCA en diferentes grados. Sin embargo, menos del 10% recibe el tratamiento que necesita.

Una investigación realizada en 2025 para la revista Journal of Affective Disordersseñaló que el 35 por ciento de los estudiantes universitarios presentó conductas desordenadas de alimentación. El estudio se realizó en cinco países de América Latina, y aunque no se incluyó a México, los resultados arrojaron que no había diferencias relevantes entre países, y que el factor detonante es la presión escolar.

Esto nos permite inferir que las cifras de conductas desordenadas de alimentación son mucho más altas de lo que creemos.

También te recomendamos: La primavera violeta del 24A: a diez años de organizar la rabia

Es por “salud”

Es por salud; yo sí me cuido; me quité el azúcar porque es veneno; si hay una nutrióloga con una dieta de por medio, no puede estar mal lo que estoy haciendo; mientras no deje de comer… convencerte a ti misma es muy fácil si usas las palabras correctas. Y es todavía más fácil, cuando las palabras también vienen desde afuera: ¡qué fuerza de voluntad!, ¡qué sana eres!, ¿bajaste de peso, verdad?, ¡qué guapa te ves!

La mente tiende a reaccionar de maravilla ante el reconocimiento. ¿A quién no le gusta ser vista y aplaudida? En los momentos en que “cuidarse” empieza a volverse insostenible, llega una reserva de cumplidos y palabras de afirmación para convencerte. Pero también llega el momento en que no hay diálogo suficiente para ganarle la batalla al cuerpo, y cuando el cuerpo no está recibiendo la atención que pide con urgencia, surgen los eventos que detonan cuestionamientos:

—No entiendo qué pasó. No sé por qué me puse así por esa tontería —te preguntas un día, manejando de vuelta a casa.

TE PUEDE INTERESAR  Marina oculta derrame en el río Pánuco y obliga a Elefante Blanco a borrar videos del hecho

Hay tráfico, estás ansiosa y, como casi cada segundo, una parte de tu cerebro está pensando en comida. Aprietas las manos en el volante, rememorando el suceso, intentando justificarte. Sigues un plan de alimentación “maravilloso” con una aplicación que “resuelve” todos tus problemas. Te dice la cantidad exacta de porciones que tienes permitidas al día y lo único que debes hacer es tacharlas después de consumirlas. Hoy el problema fue la vaquita azul. Un ícono que sirve para recordarte que, diariamente, solo puedes tomar un vaso de leche deslactosada light.

—Me voy a pedir un capuchino —le dijiste a tus amigas una hora antes.

Acababas de sentarte en la mesa, ni siquiera tuviste que revisar el menú porque fuiste “responsable y ya lo habías hecho con antelación. Por algo elegiste ese lugar y no otro. Por algo te aseguraste de mantener sin tachar la porción de la vaquita. Estabas tranquila cuando se acercó la mesera, el plan iba perfecto, la situación controlada. Hasta que una oración saliendo de su boca lo arruinó todo en un instante:

—No tengo leche deslactosada light, señorita. Manejo light o deslactosada.

Ahí se te cayó el mundo. Tuviste que meterte detrás del menú, como si esa barrera de plástico pudiera protegerte de la avalancha que estaba por desencadenarse en tu interior. Primero vino la pausa, la alerta de que viene una tormenta; después el relámpago, un escalofrío que activó los pensamientos; estalló con una oleada de enojo y unas ganas ridículas e inexplicables de llorar.

—¿Por qué no lo pides con deslactosada? —preguntó una amiga.

Porque no lo entiendes. Porque no es tan fácil.

Si es solo deslactosada, eso quiere decir que no es light. A ver, a ver… la leche deslactosada es como la leche entera, ¿no? Entonces tiene grasa. ¿A cuánto será equivalente?, ¿media porción de grasa?, ¿una porción de grasa? Entonces ya no es solamente tachar la vaquita, es la vaquita más la porción de grasa. ¿O será grasa con proteína?, ¿todavía me quedan de esas porciones siquiera?

Vuelves a apretar el volante más fuerte. Suena una canción que te encanta, pero a la que no le pones atención. Todo eso tuvo que suceder en unos cuantos minutos, claro. Tenías a la mesera esperando y toda la mesa te estaba viendo. Los cuestionamientos empezaron a surgir después, bajo la luz del semáforo en rojo, mientras recordabas que tuviste que pedirte un té (no te gusta el té); pero una vez más, pisaste el acelerador del coche y volviste a convencerte con la reserva de cumplidos:

Es normal. Lo hice por salud. Me estoy cuidando.

Ahora, con una perspectiva completamente distinta y la aplicación eliminada para siempre del celular, la historia es diferente. Cada vez que vuelve a suceder, las porciones y la famosa vaquita azul me vienen a la mente. Quizá por eso me da tanto gusto encogerme de hombros para decir:

—No te preocupes si no tienes deslactosada light. Con deslactosada está perfecto.

Leer nota completa: https://www.ladobe.com.mx/2026/06/la-delgada-linea-entre-ser-saludable-y-caer-en-conductas-de-riesgo/

Últimas noticias

CELEBRA SENADOR NINO MORALES CONVOCATORIA PRESIDENCIAL PARA CONSULTAR LEY INDÍGENA

• Es un paso histórico hacia la justicia para los pueblos originarios, que respaldaremos en el Senado El senador zapoteco,...

Bahía La Ventosa marcha contra Pemex: Exigen reparación del manglar y frenar simulación en Salina Cruz

body.single-post:has(.p3-ventosa-fullbleed) .tdi_89 { width: 100% !important; max-width: none !important; ...

Inauguran unidad deportiva en territorio triqui tras años de presión presupuestal; obra sigue inconclusa

La comunidad de Santa Cruz Río Venado estrenó cancha de futbol, pista y espacios deportivos, pero el acto deja...

Congresos locales operan reformas para sepultar la paridad de género y blindar a agresores

body.single-post:has(.p3-paridad-fullbleed) .tdi_89 { width: 100% !important; max-width: none !important; ...

Quizá te pueda interesar
Recomendaciones para ti