Ahora bien, es un grave error representar a los estudiantes de Ayotzinapa como simples víctimas de un narcogobierno sin límites.
No tiene ningún sentido seguir rogando justicia a las mismas instituciones del narcogobierno mexicano responsables por la desaparición y el asesinato de los jóvenes activistas.
Se confirma la responsabilidad directa de Peña Nieto, como comandante en jefe de las fuerzas armadas y mando superior de Murillo Karam y Osorio Chong, en la desaparición y el asesinato de los jóvenes.
El informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) ha confirmado lo que la sociedad mexicana tenía claro desde un principio.
El ataque a los estudiantes normalistas de Ayotzinapa hace un año no fue cualquier crimen que se debe esclarecer , sino un acto de represión política que se debe castigar al más alto nivel.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/14/opinion/020a1pol
