Seguía siendo una eterna menor respecto al marido y no tenía personalidad jurídica, pero al menos podía votar», señala Telo.
Pero poco le duró a María Telo la llamada familiar a perpetuar la notaría.
María Telo se olvidó de las oposiciones y abrió despacho de abogada.
Por entonces María Telo había conocido ya personalmente a Clara Campoamor en un congreso de la Federación Internacional de Juristas, celebrado en Bruselas en 1958.
Campoamor tenía 43 años, había estudiado Derecho en la treintena, era una mujer hecha a sí misma, y muy tenaz.
Fuente: http://elpais.com/diario/2006/10/01/sociedad/1159653608_850215.html
