Y pasaría a explicarle lo que no aprendió de niño: que las palabras hieren.
La joven poeta Megan Beech escribió un poema, When I Grow Up I want to be Mary B.
El caso de Mary Beard es paradigmático.
Mary B. se miró al espejo e hizo recuento de todos aquellos insultos que estaba recibiendo, “fea, gorda, vieja, puta, maloliente, desagradable, mal vestida, mal follada, machorra…”.
Ella, siempre sorprendente, ha reclamado el perdón para quien aun ofendiéndola tan crudamente mostró arrepentimiento: esas palabras, aun siendo intolerables, no pueden arruinar una vida.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/09/estilo/1444394159_483109.html
