Antes de su proclamación, en cuyo discurso incidió en estos términos, el Rey ya se mostró sensibilizado con lo que estaba ocurriendo en Cataluña.
El martes Felipe VI volverá a Barcelona (desde su coronación ha estado en Cataluña casi todos los meses).
Señales semienterradasA partir de ahí, en la mayoría de los discursos de Felipe VI, aunque centrados en contextos ajenos, hay constantes señales semienterradas que aluden al problema.
Sin embargo, en el camino del Rey hay un obstáculo territorial (su padre lo tuvo con Euskadi, aunque en otras proporciones) que se ha intensificado hasta partir en dos la sociedad catalana.
El Rey no puede ir más allá de sus atribuciones ni hacer declaraciones institucionales al respecto, pero ha mantenido todo el tiempo las líneas de diálogo abiertas con las partes enfrentadas.
Fuente: http://elpais.com/politica/2015/10/10/actualidad/1444497766_970340.html
