Al menos 95 personas murieron y 246 resultaron heridas –según cifras oficiales– a consecuencia del brutal atentado perpetrado ayer en Ankara, la capital de Turquía.
Ese historial se recrudeció recientemente por la beligerancia del régimen de Erdogan y su afán de aniquilar a la guerrilla kurda.
Entre los primeros destaca la añeja confrontación entre agrupaciones kurdas y el gobierno de Ankara.
Más allá de esas especulaciones, el escenario de terror que se vivió ayer en la capital turca tiene elementos de contexto ineludibles, tanto endógenos como exógenos.
Hasta el cierre de esta edición, ningún grupo había reclamado la autoría del atentado, lo que alimentó la proliferación de suposiciones y acusaciones de los distintos actores de la política turca.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/11/opinion/002a1edi
