Y el cargo público sospechoso tiene que apartarse de la vida política y defenderse como un ciudadano privado.
Todo ello tras haberse investigado los amaños de la trama Gürtel y los papeles de Bárcenas (la caja b de la organización central del PP).
Las cosas han llegado a tal punto que no vale con endurecer las leyes y confiar en la laxitud de su aplicación.
Ayer mismo hemos tenido otro indicio en las 73 empresas del sector cárnico investigadas por evasión de impuestos.
Ni una sociedad puede envenenarse con la aceptación de la economía negra y del soborno.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/19/opinion/1455908243_478820.html
