La compañía tecnológica se resiste a acceder a esa demanda con el argumento de que, de hacerlo, se sentaría un precedente peligroso para la privacidad y la seguridad de los usuarios de sus productos.
La vigilancia subrepticia, por lo demás, no se limita a sujetos que resultan sospechosos para la policía, sino a la generalidad de los ciudadanos e incluso a jefes de Estado y de gobierno.
La existencia de estos sistemas, conocida al menos desde hace dos décadas (como el Carnivore que empleaba la FBI, hoy obsoleto) ha sido documentada en forma exhaustiva en años recientes por Wikileaks y Edward Snowden.
El conflicto es ilustrativo de algunos de los dilemas originados por el desarrollo de nuevas tecnologías y de las actitudes empresariales y gubernamentales al respecto, y es pertinente recordar precedentes, elementos de contexto e implicaciones.
Por principio de cuentas es importante recordar que los gobiernos en general, y el de Estados Unidos en particular, disponen de vastísimos sistemas de espionaje capaces de interferir y desencriptar en forma simultánea y en tiempo real millones de cuentas de correo electrónico, conversaciones telefónicas y mensajes de texto.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/23/opinion/002a1edi
