Cansado de ver y no ser visto, decidió ser ciego.
Esta no es la verdadera razón del Ezequiel para quedarse ciego.
La gente ha dejado de ver, y su propio acto de ver se queda vacío, qué caso tiene.
De Fidias a Rodin han necesitado los ojos cerrados para recorrer las formas de los cuerpos, apropiárselos por las manos.
Ahí van todos y por ahí se están, como si sus ojos no les pertenecieran.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/29/opinion/a09a1cul
