Leñazo por leñazo, ganó el Madrid, de puño superior a la Roma, que llegó a Chamartín a pecho descubierto.
Los dos rivales tenían motivos para inquietarse, por más que el marcador de Roma fuera un gran colchón para el Madrid.
En esta ocasión, se impuso lo deductivo: a la Roma no le alcanzó con Salah, un galgo con tacos y mala puntería, y al Madrid le llegó con Cristiano, un optimista del gol, un devorador.
La Roma, por mucha etiqueta italiana que le cuelgue, interpretó que debía alistar un pelotón ofensivo, aunque la manta se le quedara exigua.
Salah siguió a lo suyo, de carrera en carrera, y Cristiano fortaleció su liderazgo ofensivo.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/03/08/champions/1457468199_230064.html
