«Nunca opuse resistencia porque sabía que si lo hacía me iban a matar», cuenta Ortiz en el vídeo.
Cuando entraron los delincuentes al autobús, todos los pasajeros se fueron atrás y entregaron lo que llevaban.
Había tanto tráfico que el autobús de lujo de la línea ETN ni siquiera podía avanzar.
Rosa Margarita Ortiz tomó un autobús en la Ciudad de México para ir al norte.
Ortiz y su marido denuncian que el conductor, con más de nueve años en la compañía, era cómplice de los delincuentes.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/15/mexico/1466001173_599135.html
