Por eso, Aguilar inscribió a su hija a clases de gimnasia y ballet desde los tres años de edad.
“Competía con niñas regulares y le iba bien, pero cuando perdía se enojaba, siempre quería ganar», dice Aguilar.
Bibi, de tres años y medio, en una de sus primeras clases de gimnasia.
Bibi dice a Verne vía telefónica que se siente orgullosa y emocionada por competir en Florencia.
Aguilar dice que no tiene un plan específico para el futuro de su hija.
Fuente: http://elpais.com/verne/2016/06/30/mexico/1467323745_914712.html
