Lo mismo ha sucedido con los cruceros que debían llegar a Niza estos días.
Según Denis Cippoloni, presidente de los hoteleros en Niza y miembro del Umih, el principal sindicato del sector, “ya ha habido una ola de anulaciones” y se espera tendencia al alza.
El impacto económico que supone una matanza de este tipo es otro de los botines que logran organizaciones como Estado Islámico.
El viernes fueron 3.100 pasajeros de Royal Caribbean los que no pisaron tierra y ayer, otros 2.400 cruceristas de Celebrity Cruises terminaron encontrando otro destino.
Pero yo no soy turista, tengo una casa aquí y seguiré viniendo de vacaciones hasta que me muera”, señala Angie, de 73 años, entrando al hotel Negresco.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/16/actualidad/1468698563_366907.html
