Pedro Álvarez de Miranda ocupa el sillón Q de la Real Academia y es catedrático de Lengua Española.
Como gustaba decir don Emilio Alarcos, hay que dejar a la lengua, y a las lenguas, en paz.
De los distintos planos de una lengua, el único que está sometido a una regulación convencional es el de la ortografía.
Si los ciudadanos son depositarios de la soberanía política, los hablantes lo son de la lingüística.
Normativa, si se quiere, pero entendiendo la norma como el conjunto de los usos normales en una determinada modalidad de la lengua.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/06/30/actualidad/1467295497_943703.html
