Una situación laboral que se extiende a todo el país y que afecta a todos los niveles de la enseñanza pública, desde la educación primaria hasta la Universidad.
Amadou Ba lo es, imparte clases en el instituto de Ndiagne, perteneciente a la región de Louga, en el norte del país.
“Vivo explotado con un salario miserable en un Senegal carísimo y con una familia que mantener”, explica este profesor de Ndiagne.
Entonces el Gobierno dio un ultimátum a los docentes advirtiéndoles que o bien proporcionaban las evaluaciones o bien serían despedidos sin derecho a pensión.
Ahora mismo en todo Senegal el clima es asfixiante, sobre todo si se es profesor.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/07/11/planeta_futuro/1468232724_676663.html
