Mi nombre es Outis”, es decir, “Nadie”, palabra fonéticamente parecida a “Odiseo”.
Sin embargo, Odiseo sólo piensa en Ítaca, por lo que pide al monarca que lo lleve a su patria en sus mágicas naves.
Con su respuesta (“A Nadie me comeré el último”), Polifemo pervierte la ley de la hospitalidad, pues allí donde le piden de comer, él se come a sus huéspedes.
A través del relato de su regreso, Odiseo desplegará ante los griegos no sólo un fascinante relato de aventuras, sino también un modelo de actuación en ese nuevo universo.
Sin embargo, el final de la historia es bien sabido: Ulises y sus compañeros emborrachan y ciegan a Polifemo, y cuando el resto de cíclopes acuden a socorrerlo él sólo puede gritar que Nadie le ha cegado.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/07/21/actualidad/1469102634_099406.html
