En cónclaves donde la seguridad pública se confunde con la seguridad nacional, nadie reconoce la presencia del elefante.
Parábola o ironía, el hecho es que ese fenómeno se repite en el ámbito político de ayer, hoy y siempre.
Pero nada ni nadie puede borrar la presencia del elefante.
Las excavaciones en busca de los 43 de Ayotzinapa y de los innumerables desparecidos encuentran tumbas clandestinas en todo el territorio nacional.
En Acapulco hubo más de 20 asesinatos y se llenaron los hoteles en las vacaciones de Semana Santa.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/17/opinion/014o1pol
