Los partidos de fútbol entre los equipos de México y Estados Unidos han crecido en motivación, ira y competitividad durante las pasadas décadas.
La epifanía fue el tercero: un trallazo de volea que prendió en el aire Paul Aguilar como si estuviera bailando con el Ballete Folclórico de Amalia Hernández en el último minuto de un pase cardíaco.
Tuca Ferreti propuso dominar el juego a través de la posesión del balón y trazó en la pizarra varias combinaciones agresivas de ataque constante, dándole rienda suelta a tres o inlcuso cuatro jugadores en papeles delanteros.
Ciertamente, los dos goles norteamericanos demuestran que cuando el afán mexica se concentra en la consecución de goles como si fueran las guerras floridas contra tribus chichimecas se descuida la defensa de Tenochtitlan, y entran los goles de pizarra, los que ensayan los jugadores norteamericanos no sólo en canchas de sus universidades pijas sino incluso en las aulas, con corbata y moda hipster.
Hubo un ayer en que en realidad no importaba jugar contra las barras y las estrellasEn lo meramente futbolístico creo que no hay un solo mexicano que no entienda los profundo porqués que podrían explicar la fugaz temporalidad de Ricardo Tuca Ferreti como director técnico de la Selección Mexicana.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2015/10/11/actualidad/1444587217_805155.html
