El poder político ha sido el medio para el enriquecimiento de una pandilla sin escrúpulos.
Escobar y el Verde son unos de los mayores delincuentes electorales que hayamos conocido desde que tenemos elecciones más o menos libres.
El Niño Verde, desde días juveniles, poseía ya un estilo gang bastante desarrollado (hablo de gang en su vínculo nórdico con el inglés gangster).
El matrimonio funcionaba para los objetivos personales de priístas y verdes, usando las instituciones de gobierno hundidas en la corrupción.
Es claro el proyecto no político, sino de negocio familiar en el origen, y de empresa corrupta del Verde a lo largo de su existencia.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/22/opinion/018a2pol
