Mientras tanto, el viernes pasado se marcó el 14 aniversario de la fecha que ha dejado tan profunda huella en este país: el 11 de septiembre.
Es como si todos estuvieran viendo alguna catástrofe natural, como si ellos no tuvieran nada que ver, como si las guerras fueran espectáculos y los ciudadanos estadunidenses y europeos fueran invitados sólo como observadores.
Los refugiados huyen justo de esos países destruidos en nombre de la libertad , la democracia y los derechos por Estados Unidos y varias naciones europeas, aunque el discurso oficial y los medios aquí no suelen hablar de este círculo.
No es que todos lo permitieran, muchos expresaron su oposición, pero el punto es que no los suficientes y así, y por ello, otros siguen sufriendo múltiples 11-S y sus nombres no son recordados en las ceremonias del aniversario.
De hecho, durante todo este tiempo se ha buscado que la memoria social sea suprimida por la oficial, la cual omite asumir responsabilidad por la devastación de los países de donde ahora huyen millones, los refugiados de las bombas y balas de Washington y Londres, entre otros.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/14/opinion/025o1mun
