Ni selva, ni huerto, sino un campo común en el que movernos con tanto concierto como libertad, y en el que puedan tener cabida tanto apocalípticos como integrados.
Pero no faltan los sumisos, los que llamaremos integrados, que se parapetan en un diccionario al que tratan con respeto sacramental.
E incluso en algún modesto debate en Twitter he percibido que se me encuadraba en esa apacible falange.
Aspiro, por todo ello, a que el diccionario recoja y no maniate, refleje y no ordene, pero también que constate donde estamos y hacia dónde vamos.
Hace ya cerca de medio siglo Umberto Eco escribió Apocalípticos e Integrados, obra en la que describía actitudes radicalmente contrapuestas ante lo que, sin entrar en mayores complicaciones, podríamos llamar el estallido de la modernidad; unos eran los que vivían en algún tipo de exaltación rebelde, mientras que otros se adaptaban gustosos o indiferentes a aquel estado de cosas.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/09/actualidad/1444421683_515949.html
