O aún mejor: en vez de “bandas latinas”, podemos decir “bandas violentas”; para evitar distinciones irrelevantes y diferenciarlas así de las bandas formadas por músicos.
Porque en este último caso sí deberíamos nombrar sin problema a las bandas latinas, muestras representativas de una cultura alegre, rica y pacífica.
Lo mismo sucede con la expresión “bandas latinas”, cuyo uso se ha intensificado en la prensa a raíz del asesinato de un muchacho de 15 años en Madrid el pasado 5 de marzo.
No resulta nada fácil añadir adjetivos a palabras como “violencia”, “terrorismo” o “banda”.
No hay aquí bandas de franceses, ni de alemanes, ni de belgas, pero eso no se debe a la pureza del origen, sino al bolsillo.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/11/opinion/1457710235_417098.html
