*Tierras ricas y gente pobre es la realidad de los pueblos indígenas, aseguran
Diana Manzo
Juchitán, Oax.- A dos días de la llegada del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador a tierras istmeñas, los defensores de la tierra y el territorio de la región del Istmo de Tehuantepec respaldados por más de una veintena de organizaciones sociales como la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (Ucizoni), la sección 22 de la CNTE, el Centro de Derechos Humanos Tepeyac, Sol Rojo, Movimiento regional indígena en respeto y defensa por la vida; rechazaron el megaproyecto sobre el corredor transismico que se pretende instalar en esta zona oaxaqueña.
Explicaron que de nada sirve las consultas realizadas sino se toma en cuenta la voz de los pueblos y tampoco las exigencias planteadas, porque dijeron la realidad es que “las tierras son ricas, pero los pobres son más”.
Señalaron que fungieron como observadores durante los foros de la consulta a la que llamaron una “simulación” que se realizaron el 30 y 31 de marzo, y encontraron que los representantes de los pueblos han dicho que la modernización de puertos y del ferrocarril no benefician a las comunidades, mientras que las mujeres indígenas tampoco han sido tomadas en cuenta, pues en reiteradas ocasiones han dicho que urgen escuelas y hospitales además de sus viviendas.
“Los pueblos del istmo no están de acuerdo que la escasa agua se use para alimentar a las empresas mineras, el fracking y las maquiladoras. También han expresado su rechazo a la militarización con la modalidad de guardia nacional, lo cual seguramente incrementara la violencia que de por sí ya se vive acelerada y fuertemente en esta zona”, expresó Juana Ramírez, defensora de la tierra y el territorio en la zona norte del Istmo de Tehuantepec.
Asimismo le preguntaron públicamente al mandatario mexicano ¿“Señor presidente López Obrador a que le teme cuando su gobierno se niega a brindar información precisa y amplia a los pueblos y comunidades afectadas directamente por este proyecto?.
Por último, los defensores declararon que despojo de tierras y aguas, daños ambientales, mayor inseguridad y un peligro para la soberanía nacional así como imposición significa “la violación para los derechos de los pueblos del Istmo” por lo que expresaron un rotundo rechazo a este “megaproyecto del Istmo” que es la continuación de los proyectos de muerte impulsados por los gobiernos neoliberales como el de Enrique Peña Nieto.
