Sin ir más lejos, Lula —para quien la Fiscalía pide el encarcelamiento— solía pronunciar una frase que se ha convertido en un boomerang: “Petrobras es Brasil y Brasil es Petrobras”.
Es hora de que todos asuman su responsabilidad: los culpables, la de pagar por los delitos cometidos; los demás la de trabajar por un Brasil que hasta hace poco ha sido un ejemplo de éxito.
Los partidos deben ser conscientes del inmenso desafío institucional y económico al que se enfrenta el país y renunciar a la tentación del cortoplacismo táctico.
Por ello es más que comprensible el malestar ciudadano que está alcanzando nuevas cuotas ante las revelaciones que se conocen a diario.
El segundo es que el Congreso debe respetar el resultado de las elecciones del año pasado y renunciar al irresponsable uso del impeachment como arma.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/14/opinion/1457980736_283439.html
