Guardar Guardar Guardar Guardar Guardar Guardar Guardar Guardar GuardarBernardette tiene 45 años, lleva un vestido de tiras plateadas, una flor gigante en la cabeza y un cetro en las manos.
Los organizadores defienden que cumplen con el decálogo de Burning Man: sus fiestas son democráticas, de acceso libre y, como otros campamentos, dan comida y bebida a muchos participantes de Burning Man que no acampan con ellos, ni les pagan.
Como ésta, abundan las definiciones solemnes de Burning Man (que quiere decir, literalmente, “el hombre que arde”).
Sarah, burner desde los 90, llama a Burning Man «el mayor patio de juegos para adultos del mundo”.
Todo el mundo, dice el decálogo que es la biblia de Burning Man, debe participar de alguna forma.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/09/10/actualidad/1473463765_940037.html
