Por ejemplo, un señor de 80 años llamado Woody Allen.
Cualquier productor miedoso o embrutecido le exigiría un final tan feliz como falso, pero Allen siempre ha hecho lo que le da la gana.
Y rogando para que el cerebro y la sensibilidad del viejo Woody Allen sigan funcionando, que ruede una película al año hasta que cumpla los cien.
Allen ha trabajado con el director de fotografía Vittorio Storaro buscando una luz determinada y precisa para hablar de los sentimientos.
Allen ha inaugurado Cannes con Café society, una espléndida película, la que más me ha gustado de él desde hace mucho tiempo, desde aquellas dos obras maestras tituladas Balas sobre Broadway y Match point.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/05/11/actualidad/1462989704_489868.html
