El riesgo no radica en la minoritaria CUP, sino en quien bracea para ser elegido por ella y gobernar bajo su patrocinio.
Mas no solo rompió la federación con Unió y se unció a la yunta y exigencias programáticas y de calendario de Esquerra.
El conglomerado Junts pel Sí (Convergència-Esquerra-entidades soberanistas), sumado al independentismo radical de la Candidatura de Unidad Popular (CUP), perdió el presunto plebiscito, como entendieron la prensa internacional de calidad y las cancillerías.
Por si todo eso fuera poco, resulta preocupante, sobre todo para los electores moderados del nacionalismo catalán, la esotérica deriva de su jefe.
Su mayoría es política y numéricamente precaria, contra la victoria presuntamente rutilante que propagan sus portavoces.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/09/opinion/1444413917_831586.html
