Ahora son los estudiosos universitarios quienes señalan que el nuevo Reglamento de Tránsito sólo ha servido para empuercar más el ambiente capitalino.
Las condiciones del aire que respiramos, que sí se pueden cambiar, están sujetas, hoy por hoy, a los caprichos de funcionarias cuyas decisiones se reflejan en las calles de la ciudad.
Podríamos, entonces, lanzar un abnegado ni modo ; pero no es sólo el clima, hay más.
Ahora, aunque resulta obvio que bajar la velocidad ha conflictuado el tránsito, no es capaz de emitir un juicio real sobre el asunto.
No se puede culpar al jefe de la policía, Hiram Almeida; nadie esperaba nada inteligente de su parte, pero muchos creyeron que la señora Müller podría ser quien trabajaría por mejorar las cosas del clima en las calles de la ciudad.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/25/opinion/034o1cap
