Ayotzinapa es para el México de hoy la frontera entre justicia e injusticia, entre solidaridad y ley de la selva.
A pesar de esa debilidad de la sociedad, la solidaridad se ha nutrido de movilizaciones recurrentes.
Avanzamos por un lento y largo proceso de reconstrucción institucional, donde las minorías intensas en sus excesos y esquematismos son malas consejeras.
Hay que entender el ciclo de movilizaciones que se han generado en México desde 2011.
El más sólido es el de la solidaridad que ha concitado.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/26/opinion/023a1eco
