Por las mismas razones, y quizá por otras totalmente opuestas, algunos lectores de la desmitificadora Julio Cortázar.
En una vuelta de tuerca más, Dalmau atribuye a Cortázar un safari sexual durante una estancia en Kenia con motivo de una conferencia de la Unesco.
“Carol le había devuelto al terreno lúdico, al niño grande que siempre fue Cortázar”, cree su biógrafo.
La imagen de atractivo Robinson de Cortázar la fijará en unas instantáneas muy conocidas la fotógrafo holandesa Manja Offerhaus, que también fue amante del escritor.
ampliar foto Miguel Dalmau, con su biografía de Cortázar.
Fuente: http://elpais.com/ccaa/2015/10/02/catalunya/1443801956_949627.html
