Y todo ello se proyecta sobre una recuperación mundial débil, como no se cansa de repetir el Fondo Monetario Internacional.
Si esta última desaceleración se confirma, es probable que la recuperación no alcance los niveles de prosperidad previos a 2008.
La economía global atraviesa por una situación delicada.
Quizá no sea para tanto, dado que las economías rectoras se mueven entre océanos de liquidez y un precio del petróleo muy bajo.
Es prematuro sumarse a la tesis pesimista de que se aproxima una nueva recesión.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/02/opinion/1443812443_858255.html
