De otro modo, Raúl Castro no se habría acordado de Correa, de Morales y de Maduro en su homilía neoyorquina.
Un discurso de 18 minutos que evocaron la primera vez que su hermano Fidel compareció ante la misma “cámara”.
Era una reivindicación de Manuel Machado frente a la notoriedad del hermanísimo, aunque la anécdota, con sus distancias y sus matices, puede extrapolarse al fenómeno pujante de Raúl Castro.
Raúl Castro lidera la modulación de la tiranía hacia el capitalcomunismo, un híbrido de patente china que reconcilia la sensibilidad al mercado con las restricciones de las libertades y de los derechos.
Ha accedido, incluso, a visitar a Fidel Castro, amortajado en su chándal de Adidas pero consciente de que la imagen en el regazo del infalible Bergoglio recreaba un poderoso símbolo propagandístico.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/09/30/actualidad/1443624798_541023.html
